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Una relación de pareja tormentosa y siempre al borde de la muerte

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Allegados a la pareja aseguran que no era la primera vez que un arma aparecía en una discusión







Soria y su mujer, festejando el triunfo electoral en 2011.

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Carlos Soria era un hombre de fuerte carácter, apasionado en las discusiones, pero hermético con su vida privada, lo cual explica la fuerte conmoción social que en Río Negro y en la política en general provocó su violenta muerte y la vinculación de su esposa Susana Freydoz con la tragedia.

No obstante, según pudo saber LA NACION de personas cercanas al matrimonio, la trágica madrugada del domingo último no habría sido la primera vez que la manipulación de armas de fuego jugó un papel protagónico en algunas de las discusiones de la pareja. En rigor, ese tipo de discusiones acaloradas con armas en mano eran habituales, confesaron esas fuentes.

Durante su última campaña electoral que lo consagró gobernador, Soria recorrió cada rincón de la provincia junto con su esposa, Susana Freydoz, una mujer de bajo perfil que no está vinculada a la actividad política de su marido y que ahora, por el trágico desenlace, tomó una dramática exposición pública.

Se conocieron en la secundaria en General Roca y desde allí iniciaron un noviazgo que perduró en el tiempo y derivó en matrimonio. Ambos fueron estudiantes universitarios. "El Gringo", como todo el mundo conocía a Soria, se recibió de abogado. Ella, en tanto, obtuvo el título de nutricionista, una profesión que nunca ejerció.

Tuvieron cuatro hijos. Sólo el mayor, Martín, siguió los pasos de su padre; primero estudiando la misma carrera y, luego, insertándose en el mundo de la política. Así fue como llegó a ser legislador provincial antes de recibir, el 10 de diciembre último, la intendencia de General Roca de manos de su padre, tras ganar las elecciones municipales con un aplastante triunfo.

Además de la política, una de las aficiones de Soria eran las armas de fuego. Según cuentan sus allegados, conocía sobre ellas y por eso tenía más de un arma en su casa de fin de semana de la localidad de Paso Córdoba, lugar en el que se desarrolló el trágico incidente que terminó con su vida. Esa chacra era un lugar al que la familia concurría asiduamente, a pesar de tener un piso en pleno centro de la ciudad de General Roca. La casa en Paso Córdoba era un sitio en el que Soria solía mantener las reuniones políticas que pretendía que no trascendieran a la prensa.

La noche que celebraron el Año Nuevo una de esas armas -el revólver calibre 38- se encontraba en la habitación matrimonial, de allí el hecho de que terminara convirtiéndose en el desencadenante del fatídico final del flamante gobernador de Río Negro.

Versiones extraoficiales indican que en la madrugada trágica hubo una nueva discusión y que, en ese contexto, la mujer habría tomado el arma, que se encontraba en una mesa de luz de la habitación matrimonial. Cuando Soria intentó quitársela, se habría producido el disparo fatal que acabó con la vida del mandatario provincial.

Siempre de acuerdo con las fuentes cercanas a los Soria, tras el incidente Freydoz, conmocionada y en estado de shock, fue asistida por su hija, Emilia, que se encontraba en la casa, en una habitación vecina.

De acuerdo con esta versión, fue el novio de Emilia quien corrió a dar aviso a los dos custodios del gobernador, que se encontraban fuera de la casa. Minutos más tarde, una ambulancia trasladó a Soria al hospital, donde murió.

La pasión y las discusiones con armas que tenía la pareja les jugó una muy mala jugada.

 

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