El huracán Isaac alcanza las costas de Luisiana
Con vientos de cerca de 120 kilómetros por hora, la tormenta se dirige a Nueva Orleans
Isaac, convertido en un huracán de categoría 1 –sobre un total de cinco, siendo esta última la máxima-, alcanzó anoche las costas de Luisiana, amenazando a la ciudad de Nueva Orleans cuando se cumplen mañana justo siete años del desastre de Katrina.
Con vientos sostenidos de cerca de 120 kilómetros por hora, Isaac tocó tierra en Plaquemines Parish, unos 140 kilómetros al sureste de Nueva Orleans, donde llegará en las próximas horas.
Los vientos y lluvias de Isaac van a suponer una prueba de fuego para los nuevos sistemas de control de inundaciones y los diques reforzados de Nueva Orleans, mientras que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos comenzaba a cerrar, por primera vez, las nuevas esclusas de la mayor barrera mundial contra el aumento del nivel del mar por tormentas.
En la noche del martes, ya había 180.000 hogares y negocios sin electricidad en Luisiana, mientras que efectivos de la Guardia Nacional se habían apostado en lugares estratégicos de Nueva Orleans apara evitar el caos en el que se abatió sobre la ciudad en 2005.
El presidente Barack Obama ha firmado hoy la declaración de emergencia para los Estados de Misisipi y Luisiana mientras que las autoridades locales han pedido a los miles de residentes de las zonas costeras del golfo de México que evacuen sus hogares ante el riesgo de inundaciones. Con la declaración de emergencia se anticipan futuras labores de ayuda y se desbloquean fondos federales, evitando así el inmovilismo que paralizó la respuesta ante Katrina durante el mandato de George W. Bush en 2007. “De este modo, FEMA [la Agencia del Manejo de Emergencias]está autorizada para identificar, movilizar y ofrecer según su criterio equipos y recursos necesarios para aliviar el impacto de la emergencia", indicó la Casa Blanca en un comunicado sobre Isaac.
De mantener la categoría 1, Isaac sería muy inferior a lo que fue Katrina, que alcanzó la 3 y cuyas aguas y el mal manejo de la crisis por parte del Gobierno de Bush provocaron más de 1.800 muertos, cerca de 3.000 desaparecidos y miles de millones en pérdidas económicas.
Los residentes de las costas de Luisiana y Misisipi se apresuraban a abastecerse de agua y alimentos mientras trababan de poner a salvo sus casas, automóviles y barcos. Según las agencias de información, en Nueva Orleans, una fila constante de vehículos abandonó la ciudad por una autopista hacia Baton Rouge, capital de Luisiana, en busca de tierras más altas. Otros se preparaban, o se veían obligados a capear la tormenta en refugios.
"Muchas partes del Estado van a sufrir entre 24 y 38 horas de vientos muy fuertes", declaró el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, en una rueda de prensa. "Vamos a ver muchos árboles y muchas líneas de alta tensión caídas. Necesitamos que la gente se mantenga en refugios seguros".
Tras el revuelo y los cambios de planes provocados en la Convención Republicana, Isaac no ha afectado a Tampa (Florida). El paso de la tormenta tropical por el Caribe causó este fin de semana 19 muertos y seis desaparecidos en Haití, cinco muertos y casi 30.000 desplazados en la República Dominicana. En Cuba, un país que activa medidas de protección para afrontar cada fase de las tormentas, el Gobierno evacuó a 48.600 personas, pero no hubo que lamentar mayores daños.

















































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