De la mano de "Metegol", el cine argentino domina la apertura en San Sebastián

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Un cálido y extendido aplauso saludó anoche en la sala uno del palacio Kursaal, sobre la playa Zurriola frente al mar Cantábrico, la premiere europea de la cinta animada de Juan José Campanella que la 61ra edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián eligió como película de apertura.

Un cálido y extendido aplauso saludó anoche en la sala uno del palacio Kursaal, sobre la playa Zurriola frente al mar Cantábrico, la premiere europea de la cinta animada de Juan José Campanella que la 61ra edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián eligió como película de apertura.

Los realizadores norteamericanos Oliver Stone y Terry Gillian, la actriz Annette Bening y el mismo Campanella fueron las estrellas en esta apertura de San Sebastián, que había comenzado en la mañana de ayer con el pase de prensa y posterior conferencia de prensa de la aquí denominada “Futbolín”, pero que tuvo su apertura oficial en la noche, con alfombra roja, estrellas internacionales y una sala que lució colmada.

El filme de Campanella, que la prensa en la mañana de hoy trató con elogios y críticas, fue en cambio celebrado durante su exhibición inaugural, con los mayores picos de risas en las intervenciones de “el Loco”, el jugador de metegol que interpreta Horacio Fontova, el único cuya voz sobrevivió a la versión argentina que ya vieron dos millones de personas en el país.

Para el crítico de El Diario Vasco, que edita un suplemento diario siguiendo las alternativas de la muestra “resulta imposible no ver con una sonrisa en la boca esta imposible historia de las figuritas de futbolín que cobran vida”.

Al tiempo que señala que la incursión de Campanella en la animación “encandila al público general y a quienes estamos acostumbrados a ver dibujos animados familiares con sus típicas historias de superación personal y sus habituales combinaciones de humor, acción y aventura”.

No tan elogiosa fue la visión del crítico de La Vanguardia, de Barcelona, que refiriéndose a la película la destacó como “estimulante en cuanto a la calidad de la animación pero lastran el conjunto un guión naif y mal desarrollado”.

Mientras que el inefable Carlos Boyero, de El País de Madrid, escribió que no encontró “la magia del futbolín ni al principio ni en el medio ni el final” de la película, destacando él también la calidad técnica de la realización, pero señalando que está contada “en forma monótona y plana”.

Película para públicos más que para críticos, “Metegol” no fue sin embargo el centro de la atención informativa de España, que despertó hoy con notas sobre la quinta intervención quirúrgica realizada al rey Juan Carlos en el último año y medio.

La opinión pública comienza aquí a discutir la abdicación del rey de 75 años a favor de su hijo Felipe, príncipe de Asturias, por ahora bajo la conocida fórmula de la desmentida de los voceros oficiales.

En los últimos años el rey no ha sufrido solo de problemas de salud sino, fundamentalmente, de otros de índole política, en medio de una crisis donde el malestar apunta a todos.

Su cacería de elefantes en Botswana cuando a los españoles se les comenzaba a caer el país en medio de una descomunal crisis financiera con repercusiones en todas las áreas, su affaire con la princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el escándalo de corrupción que puso en el banquillo a su hija, la infanta Cristina, y su yerno, Iñaki Urdangarin, lo han tenido a mal traer (como se dice por estos lares) en los últimos tiempos, y algunos comienzan a imaginar el final de su reinado.

Otro tema de los diarios de estos días es la discusión sobre mayores grados de autonomía, o incluso el planteo separatista, respecto de España que expresan y gana consenso en las sociedades catalana y vasca, que es uno de los temas de agenda nacionales, luego del principalísimo de la crisis económica.

Hablando de autonomía, separatismo o confederación, acaso como un resultado no deseado de la crisis, el tema parece ir ganando consenso en estas dos regiones, donde cada vez más y no solo en los anuncios oficiales sino en el contacto permanente en la calle y los negocios la gente habla sus lenguas históricas, el catalán allí y el euskera aquí.

El cine argentino concitó ayer también otras atenciones, con la premiere mundial de “Mujer conejo” en la sección Zabaltegui, filme de Verónica Chen, que se vio en función estreno en una colmada sala del complejo Príncipe, al punto tal que el actor Luciano Cáceres (uno de los protagonistas del filme presente en la función) pudo apreciarla por primera vez en ese foro.

Película de riesgo y muy independiente, el nuevo filme de la realizadora de “Vagón fumador”, mezcla fragmentos de animación con actuaciones, a modo de collage, para contar una historia policial armada como una suerte de filme “noir” que tiene por centro a la mafia china en Buenos Aires y alrededores, en medio de extraños acontecimientos vinculados con ciertos conejos mutados biológicamente.

También la película de Lucía Puenzo, “Wakolda”, que hoy se estrena en el festival en la sección Horizontes Latinos bajo el nombre de “El médico alemán”, está obteniendo fuerte repercusión, mientras espera su lanzamiento comercial en España.

El filme -que ayer obtuvo cuatro premios en el Festival Unasur- ocupó hoy la tapa del periódico oficial del Festival, que con 32 páginas propias se imprime todos los días y se reparte en distintos puntos de la ciudad.