El G-20 llama a impulsar el crecimiento
En la declaración final del encuentro, los líderes se comprometieron a consolidar políticas que reactiven la economía; respaldo al euro.
LOS CABOS, México.- La cumbre del G-20 en Los Cabos, México, cerró ayer dos días de debates, reclamos y promesas de los líderes de los países ricos y emergentes con un compromiso para impulsar políticas de crecimiento y un llamado a respaldar al euro, pero con la exigencia a Europa de que defina soluciones concretas a sus dificultades financieras, que tienen en punto muerto al bloque y en jaque al resto del mundo.
La feroz crisis europea , en la que el propio futuro de la moneda única está en juego ante las profundas divisiones entre sus miembros, sobrevoló toda la cumbre y se asentó como eje de discusión en foros y citas bilaterales.
Los miembros del G-20, que agrupa al 90% del PBI del planeta, se comprometieron en la declaración final a tomar "todas las medidas necesarias para reforzar el crecimiento mundial y restaurar la confianza". Una formulación que, de todas maneras, pareció dejar irresuelta una de las cuestiones centrales de los debates: el choque de posturas entre Alemania, que pregona las políticas de austeridad y el recorte del gasto como antídoto contra la crisis, y países como Francia, que son partidarias de la expansión del gasto para reactivar la economía.
Los líderes remarcaron la necesidad de "promover el crecimiento y el empleo de calidad", a partir del fortalecimiento de la "demanda", para hacer frente a la crisis que azota a Europa. Es incierto, sin embargo, si la declaración calmará a los mercados.
El texto señaló, además, un punto de coincidencia entre los europeos sobre la búsqueda de acuerdos para una unión bancaria en la zona euro, en momentos en que la salud de los bancos de Europa preocupa al resto del mundo tanto como sus finanzas públicas.
"Apoyamos la intención de examinar medidas concretas en vista a una arquitectura financiera más integrada, que incluya la supervisión, la reestructuración y la recapitalización bancarias, así como el aseguramiento de los depósitos", indica la declaración, aún a pesar de las presiones de los mercados financieros por soluciones más rápidas a la crisis de deuda que amenaza a la economía global.
Presionado por la desaceleración de la economía norteamericana y la cercanía de las elecciones de noviembre, que definirán su continuidad en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama insistió en que se encare una urgente solución de la crisis europea. Ayer, al margen de la cumbre, se reunió con los líderes de los países de la UE para abordar el tema y, sobre todo, para saber qué pasos concretos iban a dar para alcanzar el éxito.
Obama dijo que los líderes europeos "entienden la gravedad'' de su crisis de deuda y actúan con un "sentido de urgencia intensificado'' para hallar una solución. E insistió que los europeos saben que deben tomar "pasos inmediatos que les den tiempo y espacio" para las reformas estructurales necesarias para mantener en pie y fortalecer la zona euro.
"Estoy confiado de que en los próximas semanas Europa tendrá una idea completa de a dónde quieren llegar" en el aspecto de la integración, manifestó Obama.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, insistió "en el hecho que se necesita más Europa y una cooperación más profunda", mientras que el presidente francés, François Hollande, rebatió las presiones ajenas al bloque al señalar que Europa "debe contar con su propia respuesta" a la crisis.
En tanto, España tuvo una victoria simbólica que justificó la invitación a la cumbre al presidente Mariano Rajoy, al ser incluida en el comunicado de cierre una felicitación a sus esfuerzos por sanear el sector bancario. Pero los mercados entrevieron más allá de las buenas intenciones y ayer la deuda soberana siguió marcando altas tasas de rendimiento, en torno al 7%.
En cuanto al andar de los países emergentes en la cumbre, dieron un paso adelante y aportaron más capital para reforzar el cortafuegos anticrisis que construye el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ahora contará con 456.000 millones de dólares en capacidad de préstamo para las naciones en problemas.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo en conferencia de prensa que percibió "un consenso de que no alcanza solo con políticas de austeridad", sino que se necesita "estímulo fiscal a la inversión". Hay "un clima de preocupación y cooperación" entre los países desarrollados y emergentes ante la crisis que golpea a Europa, agregó.
Durante la cumbre también se dispuso mantener la "tregua" de acciones proteccionistas en materia comercial entre los miembros del G-20, al menos hasta 2014, según declaró al cierre el presidente del país anfitrión, Felipe Calderón.
El mandatario admitió que la discusión más compleja fue esta última, relacionada con las restricciones al comercio adoptadas por algunos países para protegerse contra la crisis.
















































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