Un fenómeno cinematográfico que cambió una época
Brigitte Bardot fue una de las grandes divas del cine europeo del siglo XX. Con una carrera que incluyó cerca de medio centenar de películas, su figura rompió moldes y redefinió los códigos de sensualidad, libertad y protagonismo femenino.
Su irrupción definitiva se produjo en 1956 con Y Dios creó a la mujer, dirigida por Roger Vadim. La escena del baile descalza, con el cabello suelto, marcó un antes y un después en la historia del cine. Mientras en Francia generó rechazo inicial, en Estados Unidos despertó fascinación y la convirtió en un fenómeno global.
Estilo, rebeldía y una influencia cultural duradera
Bardot no solo actuó: impuso una estética simple y natural que millones de mujeres intentaron imitar. Su imagen quedó asociada a la liberación sexual en una sociedad aún conservadora.
La filósofa Simone de Beauvoir destacó su espíritu libre y su rechazo a los artificios tradicionales. Para muchas mujeres, Bardot representó una forma distinta de ejercer la feminidad, alejada de los mandatos clásicos.

La fama, el acoso y la pérdida de la intimidad
El éxito tuvo un costo alto. La persecución constante de los paparazzi terminó por borrar cualquier límite entre su vida pública y privada. Incluso el nacimiento de su hijo, en 1960, estuvo rodeado de fotógrafos y situaciones que la actriz describió como traumáticas.
Ese episodio marcó profundamente su relación con la maternidad y reforzó su deseo de alejarse del mundo del espectáculo.
Saint-Tropez y la construcción del mito
El pequeño pueblo de pescadores de Saint-Tropez se transformó en un símbolo internacional gracias a su presencia. Figuras como Bob Dylan o John Lennon pasaron por “La Madrague”, su histórica residencia, consolidando el lugar como epicentro cultural y social.
Con el tiempo, Bardot lamentó la transformación del pueblo en un destino exclusivo, alejado de su esencia original.
El retiro temprano y una segunda vida
En 1973, con apenas 38 años, Brigitte Bardot decidió abandonar definitivamente el cine. Comenzó entonces una nueva etapa centrada en la defensa de los animales, una causa poco habitual para la época.
En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot y se convirtió en una referente internacional del activismo animalista, con una fuerte postura contra la tauromaquia.

Opiniones polémicas y controversias públicas
Con el paso de los años, sus declaraciones generaron un creciente rechazo social. Expresó apoyo a la extrema derecha francesa y realizó comentarios sobre inmigración, religión y diversidad sexual que derivaron en condenas judiciales por incitación al odio racial.
Esa faceta pública contrastó con la imagen de ícono libertario que había construido décadas atrás, generando debates que aún hoy rodean su figura.

