Irán confirmó que participará en el Mundial, pero busca evitar jugar en Estados Unidos en medio del conflicto político que atraviesa la región. La decisión marca un giro tras versiones iniciales que hablaban de una posible retirada del torneo.
Irán separa el fútbol del conflicto político
El presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, fue claro al fijar la postura oficial: “Boicotearemos a Estados Unidos, pero no al Mundial”. Con esta definición, el dirigente dejó en evidencia que el país asiático intentará competir sin ceder en su posición política.
En ese marco, la federación abrió conversaciones con la FIFA para analizar un posible cambio de sede en sus partidos de fase de grupos.
México aparece como alternativa para los partidos
Actualmente, el calendario ubica a Irán jugando en ciudades de Estados Unidos. Sin embargo, la dirigencia busca trasladar esos encuentros a territorio mexicano, una opción que ya comenzó a evaluarse.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó que existe disposición para recibir esos partidos si el organismo internacional lo autoriza. “Esperaremos lo que decida la FIFA”, sostuvo.
Un Mundial atravesado por la tensión internacional
El contexto geopolítico condiciona la organización del torneo. Los recientes ataques en Medio Oriente y la escalada de tensión con Estados Unidos elevan la preocupación por la seguridad, incluso con advertencias públicas sobre posibles riesgos para los jugadores iraníes.
Pese a este escenario, la FIFA mantiene el cronograma oficial sin modificaciones, mientras analiza las alternativas planteadas.
Rivales confirmados y posibles cruces
En lo deportivo, Irán ya tiene definidos sus partidos de fase de grupos: enfrentará a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto.
Además, el cuadro proyecta un posible cruce de alto impacto en instancias decisivas, lo que suma expectativa a un torneo que ya se perfila como uno de los más tensionados de los últimos años.

