Más de 30 mil personas fueron testigos de una destacada actuación de Los Pumas ante Sudáfrica en el estadio José Amalfitani de Vélez. El seleccionado argentino cayó 17-10 frente a los Springboks, actuales bicampeones del mundo, pero logró competir de igual a igual durante buena parte del encuentro.
El resultado dejó la sensación de que Argentina estuvo cerca de obtener una recompensa mayor ante uno de los equipos más poderosos del rugby internacional. La defensa, las formaciones fijas y la intensidad mostrada durante largos pasajes fueron algunos de los principales argumentos del conjunto argentino.
Los Pumas mostraron una defensa sólida
Desde el comienzo, Argentina planteó un partido intenso y ordenado. La defensa fue uno de los puntos más destacados, especialmente durante el primer tiempo, cuando logró contener los avances de Sudáfrica y evitar que el rival pudiera imponer con claridad su poderío físico.
Las formaciones fijas también representaron una buena noticia. El line respondió con solidez y el scrum estuvo a la altura del desafío, pese a tener enfrente a uno de los packs más fuertes del mundo.
Sudáfrica encontró el camino al ingoal sobre el cierre de la primera etapa, cuando el tiempo estaba cumplido, y consiguió igualar un partido que hasta ese momento mostraba una marcada paridad.
La primera mitad dejó así una sensación positiva para el seleccionado argentino, que había conseguido sostener el plan de juego y limitar las principales virtudes de los Springboks.
Sudáfrica encontró el desequilibrio en el segundo tiempo
El complemento mantuvo durante casi media hora la misma paridad. Los Pumas resistieron los intentos de Sudáfrica y se mantuvieron dentro del partido, aunque con el correr de los minutos comenzaron a aparecer algunas dificultades en el line y el scrum.
Los Springboks fueron llevando progresivamente el juego hacia el campo argentino y, cerca de los 30 minutos, encontraron el desequilibrio que les permitió marcar el try que terminó encaminando la victoria.
Argentina, sin embargo, no bajó los brazos y buscó hasta el último instante. Con el tiempo cumplido tuvo incluso una oportunidad inmejorable para volver a meterse en partido, pero Moroni perdió la pelota a pocos metros del ingoal y la posibilidad quedó trunca.
Una derrota con aspectos para rescatar
El 17-10 final representa una derrota para Los Pumas, pero también deja elementos positivos de cara a lo que viene.
Argentina mostró durante largos pasajes una defensa firme, compitió en las formaciones fijas y logró jugar de igual a igual frente a Sudáfrica, una selección que actualmente ocupa un lugar de privilegio en el rugby mundial.
El resultado naturalmente genera frustración por la cercanía que tuvo el seleccionado argentino de conseguir un resultado diferente. Sin embargo, la actuación permite observar bases concretas sobre las cuales construir y una imagen positiva frente a uno de los mejores equipos del planeta.
La derrota ante los Springboks, en ese sentido, deja una vara de rendimiento alta para Los Pumas y argumentos para afrontar los próximos compromisos con mayor confianza.

