Francia atraviesa una nueva jornada de movilizaciones sociales este sábado, con manifestaciones en distintas ciudades y operativos policiales para contener posibles incidentes. Las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes en Lyon, Lille, Toulouse y Nantes, ante el intento de avanzar hacia sectores restringidos por las autoridades.
Las protestas se desarrollan una semana después de los disturbios que sacudieron al país y aumentaron la presión sobre el gobierno del presidente Emmanuel Macron. En este contexto, el Ministerio del Interior dispuso un importante despliegue de efectivos y recursos para mantener el orden público.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que las autoridades no permitirán nuevos episodios de violencia. “No toleraremos ninguna violencia ni ninguna alteración del orden público”, afirmó al referirse al operativo de seguridad.
Un operativo con 70.000 agentes
El Gobierno francés anunció el despliegue de 70.000 agentes, unidades policiales especializadas y efectivos militares de la misión Sentinelle. El dispositivo también incluye vehículos blindados de la gendarmería, helicópteros y drones.
Las medidas buscan evitar nuevos enfrentamientos y daños materiales como los registrados durante las jornadas anteriores. Además, las autoridades establecieron restricciones nocturnas en barrios de grandes ciudades y prohibieron determinadas manifestaciones.
El presidente Macron sostuvo que las convocatorias deben ser impulsadas por actores considerados legítimos, como los sindicatos, para ajustarse a las condiciones establecidas por el Gobierno.
Mélenchon reclamó concesiones a Macron
En medio de la tensión social, el dirigente opositor Jean-Luc Mélenchon pidió al presidente que atienda las demandas de los manifestantes. Desde una movilización en París, advirtió que el mandatario podría enfrentar mayores dificultades políticas si no modifica su postura.
Mélenchon también anticipó nuevas protestas y mencionó la huelga convocada para el 5 de noviembre. El referente de La Francia Insumisa cuestionó las restricciones al derecho de manifestación y los cambios en el recorrido de la movilización parisina.
Las protestas reúnen a distintos sectores, entre ellos estudiantes, sindicatos y participantes vinculados al movimiento de los chalecos amarillos.
También hubo controles y detenciones en Roma
La tensión social se extiende a otros países europeos. En Roma, la Policía identificó a más de 200 jóvenes y trasladó a 63 a dependencias policiales durante los controles preventivos desplegados antes de las manifestaciones.
Según la información difundida por las autoridades italianas, algunos de los identificados llevaban pasamontañas, máscaras y aerosoles. Los procedimientos se realizaron en distintos puntos del centro de la capital y en estaciones de metro.
La Policía evalúa la aplicación de medidas de retención preventiva contempladas por el Gobierno italiano para personas consideradas una posible amenaza durante manifestaciones públicas.
En Albania se registraron nuevos enfrentamientos
En Tirana, la capital de Albania, cientos de estudiantes volvieron a movilizarse contra el Gobierno del primer ministro Edi Rama. Las manifestaciones comenzaron durante la semana anterior y están relacionadas con reclamos sobre la política educativa y universitaria.
La Policía antidisturbios utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Durante los enfrentamientos, algunos participantes arrojaron piedras y ladrillos contra los agentes.
Los episodios más intensos se registraron en el bulevar Deshmoret e Kombit, una de las principales avenidas de la capital albanesa.
La nueva jornada de movilizaciones refleja un escenario de tensión en distintas ciudades europeas, marcado por reclamos sociales, preocupación por el poder adquisitivo y cuestionamientos a los gobiernos.

