Israel confirmó en las últimas horas una amplia ofensiva militar contra Irán. El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que los ataques apuntan a “bases de lanzamiento y sistemas de defensa”.
El gobierno israelí sostiene que busca reducir amenazas contra las comunidades del norte del país. Según fuentes oficiales, la operación se coordina con aliados internacionales.
Ataques a infraestructura estratégica en Irán
Las fuerzas israelíes bombardearon objetivos vinculados al sistema defensivo de Irán. Los ataques se concentraron en instalaciones consideradas clave para la capacidad militar iraní.
Hasta el momento, Teherán no difundió un informe oficial sobre daños. Sin embargo, medios regionales reportaron explosiones en zonas cercanas a complejos militares.
Israel remarcó que la ofensiva busca neutralizar posibles ataques antes de que ocurran. La tensión entre ambos países crece desde hace meses.
Avance militar en el sur del Líbano
En paralelo, el Ejército israelí avanzó con tanques y maquinaria pesada en el sur de Líbano. Las tropas ingresaron en sectores estratégicos cerca de Marjayún.
También se registraron movimientos en municipios como Merkaba, Al Adeisse, Kfar Kila y Ramyah. Fuerzas internacionales desplegadas en la zona denunciaron la incursión.
Israel pidió al gobierno libanés el desalojo de 30 municipios fronterizos. Además, propuso crear una “zona de amortiguamiento” para reforzar la seguridad.
Hezbollah amenaza con responder
El movimiento Hezbollah volvió a lanzar advertencias públicas. Uno de sus dirigentes afirmó que “la era de la paciencia ha terminado”.
La declaración llegó tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei en Teherán. El grupo aseguró que podría responder con una escalada mayor.
Por ahora, no se registró una ofensiva masiva. Sin embargo, continúan los intercambios de fuego en la frontera.
Miles de civiles abandonan sus hogares
La escalada militar provocó un nuevo desplazamiento de población. Autoridades locales informaron que más de 58 mil personas dejaron sus viviendas en el sur del Líbano.
Organizaciones humanitarias advierten que el número real podría ser más alto. Muchas familias se refugian en viviendas temporales o en casas de familiares.
El conflicto suma presión sobre la región. Analistas alertan que la situación podría ampliarse si no se reduce la tensión en las próximas semanas.

