Declaración oficial y ruptura de relaciones
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, afirmó en la red social X: “Nuestra paciencia ha llegado a su límite. Ahora es guerra abierta entre nosotros y ustedes”, formalizando así el quiebre político y militar con el gobierno talibán afgano.
La declaración marca una nueva fase en la crisis bilateral, tras semanas de incidentes armados en la frontera y bombardeos previos atribuidos a fuerzas paquistaníes sobre territorio afgano.
Explosiones en Kabul y denuncias de bombardeos
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Durante la madrugada, explosiones sacudieron distintos sectores de Kabul alrededor de la 1:50. Testigos reportaron hasta ocho detonaciones y el sobrevuelo de aviones de combate. También se escucharon ráfagas de disparos en zonas céntricas.
Residentes indicaron que algunas explosiones fueron lo suficientemente cercanas como para sacudir viviendas, en un clima de tensión creciente en la capital afgana.
Operativos en la frontera y disputa por las cifras
El Ministerio de Defensa afgano informó que sus fuerzas lanzaron operaciones ofensivas en cinco provincias del este, capturando 17 puestos militares paquistaníes y causando la muerte de 40 soldados.
El portavoz afgano, Zabihullah Mujahid, sostuvo que la ofensiva fue una respuesta a “repetidas rebeliones e insurrecciones del ejército paquistaní” a lo largo de la Línea Durand, la frontera de aproximadamente 2.600 kilómetros que divide ambos países desde el siglo XIX y cuya legitimidad no es reconocida oficialmente por Kabul.
Por su parte, el gobierno de Pakistán rechazó esa versión. El portavoz del primer ministro Shehbaz Sharif, Mosharraf Ali Zaidi, aseguró que “no ha habido soldados paquistaníes capturados ni martirizados” y calificó las afirmaciones afganas como “fantasía”.
Islamabad sostuvo que su respuesta fue “inmediata y efectiva”, y afirmó haber causado “numerosas bajas en el lado afgano”, además de destruir posiciones militares.
Acusaciones sobre el TTP y ataques previos

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El conflicto se vincula con el accionar del Talibán paquistaní (TTP), al que Islamabad responsabiliza por el aumento de ataques en su territorio. Pakistán sostiene que el TTP opera desde bases en Afganistán, acusación que tanto el gobierno afgano como el propio grupo rechazan.
En los días previos, Pakistán informó haber realizado ataques aéreos en la franja limítrofe, con un saldo de al menos 70 militantes muertos. Kabul desmintió esa cifra y denunció que entre las víctimas había civiles, incluidas mujeres y niños, además de daños en zonas residenciales y una escuela religiosa.
El Ministerio de Relaciones Exteriores paquistaní defendió los bombardeos como “ataques de precisión contra campamentos de entrenamiento” en respuesta a atentados recientes dentro de Pakistán.
Contexto de escalada y negociaciones fallidas
La tensión entre ambos países se intensificó en los últimos meses, pese a intentos de mediación y un alto el fuego promovido por Qatar. Las conversaciones celebradas en noviembre no lograron avances concretos.
Ambos gobiernos se acusan mutuamente de violar acuerdos previos y de provocar la escalada. Mientras Islamabad invoca la defensa de su integridad territorial, Kabul denuncia reiteradas violaciones de su soberanía.
La situación en la frontera continúa siendo volátil, con riesgo de una mayor expansión del conflicto regional.

