El Gobierno nacional mantiene en suspenso su agenda parlamentaria de enero a la espera de la definición del Senado sobre el Presupuesto 2026, cuya votación se realiza este viernes. En la Casa Rosada aseguran que la hoja de ruta legislativa dependerá del resultado final y, en particular, del tratamiento del capítulo educativo, uno de los más controvertidos del proyecto.
Desde el Ejecutivo afirman que cuentan con los votos necesarios para la aprobación general de la iniciativa, aunque reconocen que el escenario permanece abierto y que podrían producirse cambios artículo por artículo.
La estrategia del Gobierno ante la votación del Presupuesto
En Balcarce 50 señalan que las sesiones extraordinarias se retomarían a partir del 26 de enero si el texto es aprobado sin modificaciones. En cambio, si el Senado introduce cambios y el proyecto debe volver a la Cámara de Diputados, el Gobierno evalúa extender el período de extraordinarias hasta la primera semana de enero.
“Hasta que no estén los senadores sentados y voten, no damos nada por hecho”, expresan fuentes del oficialismo, que siguen de cerca las negociaciones para responder en tiempo real ante eventuales modificaciones.
Quiénes siguen la sesión desde el oficialismo
El Ejecutivo prevé una fuerte presencia de funcionarios en el Congreso durante la sesión. Está confirmada la asistencia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, del ministro del Interior, Diego Santilli, del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y del subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem. No se descarta la participación de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La tarea de reunir los apoyos recayó en la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, quien, según el Gobierno, habría asegurado más de 40 votos para la sanción del Presupuesto.
El capítulo educativo, el principal foco de tensión
La principal preocupación del oficialismo se centra en el capítulo educativo del Presupuesto, que propone derogar los pisos obligatorios de financiamiento en educación, ciencia y tecnología y defensa. Entre los artículos más resistidos se encuentra el que elimina el piso del 6% del PBI destinado a educación, así como las normas que establecen metas graduales de inversión en ciencia y tecnología.
Estos puntos podrían ser modificados por la oposición, lo que alteraría los planes del Ejecutivo y obligaría a reabrir el debate en Diputados.
El mensaje fiscal y los planes de contingencia
Desde el Ejecutivo insisten en que la instrucción presidencial es que el Presupuesto se sancione sin cambios respecto del texto aprobado en Diputados, aunque admiten que podrían aceptar modificaciones parciales. El objetivo es enviar una señal de control fiscal y político a los mercados, en un contexto marcado por los vencimientos de deuda del 9 de enero, por más de US$ 4.000 millones.
En paralelo, la Casa Rosada trabaja en planes de contingencia sobre el esquema de gasto. Equipos técnicos del jefe de Gabinete avanzan en la redacción de un decreto para reasignar partidas tras el rechazo de artículos vinculados a la derogación de las leyes de Emergencia en Discapacidad y de Financiamiento Universitario. “No va a haber déficit y los aumentos van a ser a nuestro gusto”, sostienen fuentes oficiales.

