Un inicio trabado y una reacción clave
Rosario Central derrotó a Barracas Central por 2-0 en el Gigante de Arroyito, en un partido que cambió por completo después de un arranque complejo.
Durante los primeros minutos el equipo local tuvo dificultades para entrar en ritmo. El visitante apostó a cortar el juego y reducir la intensidad, lo que generó un trámite lento y sin demasiadas situaciones.
Sin embargo, con el correr de los minutos el Canalla comenzó a imponerse territorialmente y a mostrar otra actitud. La movilidad de Ángel Di María resultó determinante para que el equipo encontrara claridad.
La superioridad empezó a notarse antes del descanso, aunque faltó precisión en los metros finales para abrir el marcador.
El gol que destrabó el partido
En el segundo tiempo el dominio se hizo evidente. Central adelantó sus líneas y generó varias situaciones hasta que llegó la apertura del marcador.
Tras un rebote en el área, Enzo Copetti conectó de cabeza y marcó el 1-0, convalidado por el VAR. El estadio explotó y el encuentro cambió definitivamente.
A partir de allí el conjunto rosarino jugó con mayor confianza, circulación y profundidad.
Di María lo definió y Central fue superior
Con espacios y un rival obligado a adelantarse, Central manejó el trámite con comodidad.
El propio Di María, figura del encuentro, selló el resultado con una definición sutil para el 2-0 final.
El resultado pudo ser más amplio por la cantidad de llegadas generadas, pero la falta de eficacia mantuvo la diferencia corta.
El triunfo significó:
- Primer festejo del año en Arroyito
- Consolidación en la tabla del Apertura
- Un funcionamiento colectivo convincente
Central mostró intensidad, paciencia y buen manejo de pelota, aspectos que el público esperaba ver en esta temporada.

