La abogada argentina Agostina Páez, de 29 años, enfrenta este martes una audiencia de Instrucción y Juzgamiento en el Tribunal Penal N°37 de Río de Janeiro, en el marco del proceso judicial que se le sigue por presunta injuria racial.
La joven, oriunda de Santiago del Estero, fue denunciada tras un episodio ocurrido a la salida de un bar en Brasil, donde fue grabada realizando gestos considerados racistas. El caso generó repercusión pública y derivó en su detención.
La audiencia comenzó durante la tarde y se desarrolla con estricto hermetismo. Solo permanecen en la sala la acusada, su abogada defensora, representantes de la fiscalía, la querella y un funcionario del consulado argentino.
Cómo se desarrolla la audiencia en Brasil
El proceso judicial brasileño difiere del sistema argentino. Gran parte del procedimiento puede resolverse en una sola audiencia, en la que el juez analiza las pruebas, escucha a las partes y evalúa una eventual sentencia.
En esta instancia declararán primero los empleados del bar que realizaron la denuncia, quienes relatarán lo ocurrido el día del hecho. Luego expondrá el fiscal y finalmente la defensa presentará sus argumentos.
La abogada defensora, Carla Junqueira, indicó que el tribunal podría resolver el caso en la misma jornada, aunque también existe la posibilidad de que el magistrado disponga una nueva audiencia para continuar con el proceso.
El delito de injuria racial y las posibles penas
Páez está imputada por tres hechos de injuria racial, una figura contemplada en el Código Penal brasileño.
Este delito se castiga con penas que van de dos a cinco años de prisión por cada episodio. En el escenario más severo, la condena podría alcanzar hasta 15 años de cárcel si el tribunal aplicara la pena máxima en cada caso.
No obstante, al no contar con antecedentes penales, una eventual condena podría partir del mínimo de la escala penal, aunque la decisión final dependerá del juez a cargo.
Declaraciones previas al juicio
Antes del inicio de la audiencia, Páez expresó su preocupación por el desarrollo del proceso y manifestó su deseo de regresar a la Argentina.
La joven aseguró que teme por su seguridad y señaló que ha recibido amenazas. También sostuvo que no justificaba su reacción en el episodio investigado, aunque cuestionó la interpretación de los hechos realizada por los denunciantes.
“Siempre quise pedir disculpas, sobre todo a quienes se hayan sentido ofendidos”, afirmó.
El origen del caso
El episodio ocurrió cuando la abogada se encontraba de vacaciones en Río de Janeiro junto a amigas. En ese contexto, fue filmada realizando gestos que fueron interpretados como racistas por empleados del local nocturno.
Tras la difusión de las imágenes y la denuncia presentada por trabajadores del bar, la Justicia brasileña ordenó su detención e inició el proceso penal que ahora se encuentra en etapa de juzgamiento.
La resolución del caso dependerá de lo que determine el tribunal luego de analizar los testimonios, las imágenes de seguridad y los argumentos de las partes.

