El inicio del segundo trimestre encuentra a la economía argentina con señales mixtas entre estabilidad financiera y tensiones en el consumo interno. El Banco Central mantiene una estrategia de compras de divisas para sostener el tipo de cambio, mientras el Gobierno apuesta a una desaceleración inflacionaria en los próximos meses.
Reservas en aumento y dólar contenido
Durante el primer trimestre del año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró alrededor de USD 3.500 millones, consolidando una política de acumulación de reservas que se mantiene desde comienzos de 2026.
De acuerdo con las proyecciones del mercado, la cifra podría crecer significativamente en el segundo trimestre, impulsada por la liquidación de la cosecha gruesa, tras una campaña agrícola considerada favorable. En ese escenario, las compras de divisas podrían ser al menos un 50% superiores a las registradas en los primeros tres meses del año.
Inflación: expectativas de desaceleración
En el plano de los precios, el Gobierno espera que la inflación comience a mostrar señales de desaceleración durante el segundo trimestre.
El impacto de la suba de los combustibles se considera un efecto puntual, mientras que en la segunda mitad de marzo se observó una moderación en el rubro alimentos y bebidas, uno de los componentes con mayor incidencia en el índice de precios.
La estabilidad cambiaria aparece como un factor clave para la evolución inflacionaria, ya que reduce la presión sobre los costos empresariales. En ese contexto, la inflación mayorista de febrero fue del 1%, lo que refuerza la expectativa de un freno en la dinámica de precios.
Distintas estimaciones indican que marzo podría marcar el pico del actual proceso de aceleración inflacionaria, mientras que abril podría convertirse en el primer mes con una baja mensual en casi un año. La última caída se había registrado en mayo de 2025, cuando el IPC alcanzó el 1,5%.
Remonetización y baja de encajes
El Banco Central también avanzó con una reducción de cinco puntos en los encajes bancarios, una medida que apunta a reactivar la liquidez del sistema financiero.
La decisión implica liberar aproximadamente 2,6 billones de pesos para los bancos, aunque el impacto en el mercado sería limitado porque gran parte de esos encajes estaban integrados con bonos y no con efectivo.
Esta medida forma parte del proceso de remonetización de la economía anunciado a fines de 2025, luego del fuerte ajuste monetario aplicado durante la crisis cambiaria previa a las elecciones legislativas.
En aquel momento, el endurecimiento monetario generó efectos secundarios como suba de tasas, menor crédito, aumento de la morosidad y caída del consumo.
Debate por el tipo de cambio
El anuncio también tuvo un leve impacto en el mercado cambiario. El dólar oficial pasó de $1.390 a $1.405, mientras que el contado con liquidación se ubicó en torno a $1.450.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, sostuvo que la intervención del Banco Central es clave para evitar una mayor caída del dólar.
“Si no estuviéramos comprando dólares, el tipo de cambio podría ubicarse en $1.200 o incluso menos”, afirmó el funcionario.
A pesar de la presión bajista, el Gobierno mantiene una postura prudente y evita avanzar hacia una liberalización completa del mercado cambiario, con la mirada puesta en evitar tensiones financieras de cara al ciclo electoral.
Consumo desigual y economía a dos velocidades
En paralelo, los últimos datos de actividad muestran una economía con comportamientos sectoriales muy distintos.
Un informe de la consultora Invecq señala que algunos sectores mantienen dinamismo, mientras otros todavía no logran recuperarse.
El consumo masivo continúa entre los más afectados: las ventas en supermercados siguen débiles, reflejando las dificultades de los hogares frente a la pérdida del poder adquisitivo.
Sin embargo, otros rubros muestran mayor dinamismo. Las ventas de autos y de electrodomésticos continúan sostenidas, aunque con leves caídas en los últimos meses.
Un dato relevante difundido por el INDEC indica que el consumo de bienes importados creció 54% interanual, lo que refleja un cambio en el patrón de demanda hacia productos provenientes del exterior o adquiridos mediante plataformas internacionales.
Perspectivas de crecimiento
Las estimaciones sobre el crecimiento económico para 2026 se mantienen en terreno positivo, aunque con diferencias entre los analistas.
Las proyecciones ubican el crecimiento del PBI entre el 2% y el 4%, impulsado principalmente por el sector agropecuario, la energía y algunos segmentos industriales.
Los últimos datos del INDEC muestran que la actividad económica se mantuvo en terreno positivo en enero, con subas del 1,5% mensual en la industria y del 1,5% en la construcción, mientras que el comercio avanzó 1,4%.
El impacto político del fallo por YPF
En el plano político, el reciente fallo favorable para Argentina en la causa YPF en tribunales de Nueva York representó un alivio para las cuentas públicas.
La decisión judicial evita un eventual pago de hasta USD 16.000 millones por la expropiación de la petrolera, un escenario que hubiera generado una fuerte presión sobre las finanzas del Estado.
El resultado también tiene impacto político. El exministro Axel Kicillof interpretó el fallo como una validación de la expropiación realizada en 2012, lo que podría fortalecer su posicionamiento de cara a una eventual candidatura presidencial en 2027.
Por su parte, el presidente Javier Milei decidió celebrar la resolución mediante una cadena nacional, atribuyendo el resultado a la estrategia judicial desarrollada por su administración.
Mercado atento al ciclo electoral
Las expectativas políticas ya comienzan a reflejarse en el mercado financiero. El Tesoro colocó recientemente el Bonar 2028 con una tasa anual del 8,5%, mientras que un bono similar con vencimiento en 2027 rinde menos del 6%.
La diferencia de rendimiento refleja la incertidumbre que generan las próximas elecciones presidenciales y la posibilidad de un cambio de rumbo económico a partir de 2027.

