El Papa León XIV pidió paz en su primera Misa de Pascua y convocó a una vigilia mundial
El Papa León XIV encabezó este 5 de abril la celebración del Domingo de Resurrección en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, donde realizó un fuerte llamado a la paz mundial y anunció una vigilia especial para el próximo 11 de abril.
Durante su mensaje pascual, el pontífice exhortó a la comunidad internacional a no ser indiferente ante el dolor, la violencia y la guerra, en un contexto global marcado por múltiples conflictos.
Convocatoria a una vigilia por la paz en el Vaticano
En su primera Pascua como líder de la Iglesia Católica, León XIV anunció la realización de una vigilia de oración por la paz en la basílica de San Pedro.
“¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!”, expresó desde la logia central del templo, invitando a fieles de todo el mundo a sumarse a la iniciativa.
El encuentro se realizará el sábado 11 de abril y busca reunir a creyentes en un gesto espiritual global frente a la violencia.
Un mensaje contra la indiferencia y la guerra
El Papa advirtió sobre un fenómeno creciente en la sociedad actual: la naturalización de la violencia.
“Nos estamos acostumbrando a la violencia y nos volvemos indiferentes”, señaló. También lamentó la falta de reacción ante la muerte, el odio y las consecuencias sociales y económicas de los conflictos armados.
En ese marco, retomó el concepto de “globalización de la indiferencia”, impulsado por su antecesor, el Papa Francisco.
Un llamado a abandonar las armas y elegir el diálogo
León XIV pidió a los líderes del mundo que opten por caminos pacíficos:
“Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen. Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz”, sostuvo.
Además, remarcó que la paz verdadera no es solo la ausencia de conflicto, sino una transformación interior:
“No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo”.
La bendición Urbi et Orbi y el cierre de la Semana Santa
Tras la misa, el Papa impartió la tradicional bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo), con la que cerró la primera Semana Santa de su pontificado.
La ceremonia reunió a miles de fieles en la Plaza de San Pedro y marcó un momento clave en el inicio de su liderazgo religioso, con un mensaje centrado en la paz, la unidad y la esperanza.

