Messi, emoción pura después de una remontada inolvidable
La Selección Argentina volvió a vivir una noche cargada de emociones en el Mundial 2026. Después de estar dos goles abajo ante Egipto, el equipo dirigido por Lionel Scaloni logró una remontada histórica por 3-2 en Atlanta y avanzó a los cuartos de final, con Lionel Messi como figura principal.
El capitán argentino fue decisivo en el momento más complicado: aportó un gol y una asistencia para impulsar la reacción del equipo cuando parecía que el partido se escapaba. La tensión acumulada durante los 90 minutos terminó transformándose en lágrimas una vez consumada la clasificación.
A sus 39 años, Messi volvió a mostrar una faceta pocas veces vista dentro de una cancha. El máximo referente de la Selección dejó de lado la imagen del líder sereno y se quebró ante la magnitud del desafío superado.
El abrazo de sus compañeros y el reconocimiento al capitán
Apenas finalizó el encuentro, Messi quedó en el centro de la escena. Sin camiseta y visiblemente emocionado, comenzó a recibir el saludo de sus compañeros, que se acercaron para acompañarlo en un momento especial.
Lisandro Martínez, Cristian Romero y Nicolás Otamendi fueron algunos de los primeros en abrazarlo, mientras el resto del plantel se sumaba al festejo. El defensor del Manchester United incluso tuvo un gesto especial con el capitán, hablándole al oído durante uno de los abrazos.
La imagen del equipo rodeando a Messi reflejó la importancia del delantero dentro del grupo. Jugadores titulares y suplentes compartieron una celebración que estuvo marcada por el respeto y la admiración hacia una leyenda del fútbol argentino.
Una nueva página en la historia de Messi con Argentina
La emoción del capitán recordó otros momentos recientes de su carrera con la camiseta albiceleste, donde las lágrimas también fueron protagonistas. En esta oportunidad, el desahogo llegó después de un partido que puso a prueba la fortaleza del equipo.
Argentina parecía contra las cuerdas tras el 0-2 inicial, pero logró reaccionar y mantenerse con vida en la competencia. La influencia de Messi volvió a ser determinante en una instancia decisiva del Mundial.
Después del partido, sus compañeros lo levantaron y lo arrojaron al aire como símbolo de reconocimiento. La escena cerró una jornada inolvidable en la que el capitán volvió a ser protagonista dentro y fuera de la cancha.

