El regreso de Conor McGregor al octágono terminó de la peor manera. El peleador irlandés sufrió una lesión en la rodilla derecha durante los primeros segundos de su combate ante Max Holloway en el evento UFC 329, disputado en Las Vegas, y cayó por nocaut técnico tras apenas 69 segundos de pelea.
El ex campeón de UFC volvía a competir luego de cinco años de inactividad con la ilusión de recuperar protagonismo, pero una desafortunada acción cambió por completo el desarrollo del combate.
Una lesión que cambió la pelea
McGregor intentó ejecutar una patada alta en el inicio del enfrentamiento, pero al apoyar la pierna derecha sintió una fuerte molestia y cayó al suelo sin poder continuar. Holloway aprovechó la situación para atacar, aunque el árbitro detuvo rápidamente el combate al advertir que el irlandés no podía reincorporarse.
La inesperada lesión dejó sin reacción al público del T-Mobile Arena, que esperaba una pelea mucho más extensa entre dos de las figuras más reconocidas de la organización.
El emotivo mensaje de McGregor
Horas después del combate, McGregor utilizó sus redes sociales para expresar su frustración por lo ocurrido.
«Se me ha fundido el motor. Estoy destruido. No tenía ninguna lesión antes de la pelea. Esto salió de la nada. Estoy más que deprimido», escribió el luchador.
Además, rechazó las versiones que indicaban que había llegado disminuido físicamente al combate.
«Estaba preparado, tranquilo y confiado. Estoy en shock por lo que pasó. Superaré esto. No voy a dejar que me desanime. Voy a volver», aseguró.
Holloway contó cómo vivió el momento
Tras la pelea, Max Holloway explicó que notó inmediatamente la gravedad de la situación y hasta pidió al árbitro que interviniera.
Según relató, al observar que McGregor no podía sostenerse en pie y que sus hijos estaban presentes junto al octágono, solicitó detener el combate para evitar un daño mayor.
El estadounidense también reveló que el propio McGregor le pedía continuar peleando a pesar de la lesión, aunque finalmente el árbitro decidió finalizar el enfrentamiento.
La preocupación por una posible rotura de ligamentos
El presidente de la UFC, Dana White, confirmó que la principal sospecha médica es una rotura del ligamento cruzado anterior (ACL) de la rodilla derecha.
El dirigente aclaró que el diagnóstico definitivo dependerá de los estudios por imágenes que se realizarán en las próximas horas, aunque remarcó que no existían evidencias de una lesión previa antes del combate.
White también desmintió los rumores que circularon en redes sociales durante la previa del evento y aseguró que McGregor había superado todos los controles médicos sin inconvenientes.
Futuro incierto para el irlandés
El resultado de la resonancia magnética será determinante para conocer el alcance de la lesión y el tiempo de recuperación.
Si se confirma la rotura del ligamento cruzado, McGregor podría afrontar una nueva y extensa rehabilitación, lo que volvería a poner en duda su continuidad dentro de la UFC tras un regreso que terminó mucho antes de lo esperado.

