El gobierno de Lula Da Silva decretó la prohibición de las apuestas deportivas por internet. Los clubes brasileños advierten por el impacto económico de una medida que afecta a sus principales patrocinadores.
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó este viernes un decreto que prohíbe las apuestas deportivas por internet, una decisión que tendrá impacto directo en el fútbol profesional del país.
La medida modifica un escenario que se había consolidado desde la legalización de las apuestas en 2018. Desde entonces, las casas de apuestas se transformaron en uno de los principales actores del financiamiento de los clubes brasileños, tanto por los patrocinios en camisetas como por acuerdos comerciales vinculados a estadios y competencias.
Los clubes habían advertido sobre el impacto
Los principales equipos del fútbol brasileño ya habían manifestado su rechazo a una eventual prohibición. La semana pasada difundieron un documento en defensa del mercado regulado de juegos de azar y alertaron sobre las consecuencias económicas que podría generar la medida.
En ese comunicado, los clubes sostuvieron que la continuidad de las apuestas resulta importante para sostener el crecimiento económico del fútbol brasileño. Lula, por su parte, respondió al planteo y calificó de «estupidez» la advertencia realizada por las instituciones.
El impacto definitivo todavía deberá evaluarse, aunque especialistas citados por EFE anticiparon que la pérdida de estos ingresos podría profundizar los problemas financieros que atraviesan varios clubes.
Cuánto dinero aportan las casas de apuestas
Moisés Assayag, socio director de la consultora Channel Associados, explicó que los clubes necesitarán un período de transición para encontrar nuevas fuentes de financiamiento debido a su dependencia de este tipo de patrocinadores.
Según las cifras difundidas en el informe, las casas de apuestas aportarían alrededor de 188 millones de dólares al fútbol brasileño durante este año. El 71,7% de ese monto estaría concentrado en cinco instituciones.
- Flamengo: US$ 52,6 millones anuales.
- Corinthians: US$ 29,4 millones.
- San Pablo: US$ 22 millones.
- Palmeiras: US$ 19,6 millones.
- Santos: US$ 13,7 millones.
La presencia de estas empresas no se limita a las camisetas. También aparecen en nombres de estadios, torneos y diferentes acuerdos comerciales, lo que amplía el impacto de la decisión gubernamental.
La advertencia sobre la competencia internacional
Assayag sostuvo que la prohibición podría generar una pérdida de competitividad para los clubes brasileños si las inversiones de las casas de apuestas se trasladan hacia otros mercados.
Los equipos, además, habían vinculado el crecimiento de estos ingresos con la capacidad de contratar futbolistas de alto nivel y competir con mayor poder económico en Sudamérica.
Brasil viene atravesando un período de fuerte dominio en las competencias continentales. Los clubes del país ganaron las últimas siete ediciones de la Copa Libertadores, mientras que también mantienen una presencia destacada en la Copa Sudamericana.
Por ese motivo, la eliminación de uno de sus principales canales de patrocinio abre ahora un nuevo escenario para el fútbol brasileño. Los clubes deberán buscar alternativas comerciales para reemplazar los ingresos que hasta ahora aportaban las plataformas de apuestas deportivas.

