Italia registró este domingo una segunda jornada consecutiva de protestas violentas en Milán, donde grupos de manifestantes protagonizaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, provocaron destrozos y saquearon comercios en las inmediaciones de la plaza del Duomo. Los incidentes dejaron más de 60 personas trasladadas a comisarías para controles, según fuentes vinculadas con la investigación.
La escalada de violencia se produjo en el marco de movilizaciones contra el aumento del costo de vida, los bajos salarios y el deterioro de los servicios públicos. Ante la situación, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, convocó a una reunión de seguridad para este lunes con el objetivo de evaluar las medidas que adoptará el Gobierno.
Disturbios y saqueos cerca de la plaza del Duomo
Los incidentes comenzaron poco antes de las 17, cuando cientos de jóvenes se concentraron en los alrededores de la plaza del Duomo, una de las zonas más concurridas de Milán. La policía ya mantenía un importante operativo en el lugar debido a los enfrentamientos registrados durante la jornada anterior.
Según los reportes, algunos manifestantes tenían el rostro cubierto y vestían ropa negra. Durante los disturbios, arrojaron objetos contra vehículos policiales, levantaron barricadas y volcaron contenedores. También provocaron daños en el mobiliario urbano y vandalizaron bicicletas y monopatines eléctricos.
La violencia alcanzó además a distintos comercios de la zona. Los manifestantes rompieron escaparates y saquearon un supermercado ubicado en una calle comercial cercana a la plaza.
Para dispersar a los grupos, las fuerzas de seguridad desplegaron unidades antidisturbios y utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua. Aunque varios medios locales describieron la situación como una sucesión de enfrentamientos callejeros, hacia el final de la tarde la ciudad comenzó a recuperar la normalidad.
Más de 60 personas bajo custodia y una reunión de seguridad
Los disturbios del domingo se sumaron a los incidentes registrados el sábado en distintas ciudades italianas. De acuerdo con un reporte policial, 28 manifestantes fueron detenidos tras los episodios ocurridos en Milán, Bolonia, Brescia, Bérgamo y Turín.
Durante la segunda jornada, más de 60 personas fueron trasladadas a comisarías para realizar controles adicionales, según fuentes conocedoras de la investigación citadas por Reuters.
Tras los primeros enfrentamientos, Meloni cuestionó la actuación de los grupos violentos y defendió el accionar de las fuerzas de seguridad. En un mensaje publicado en la red social X, la primera ministra afirmó que algunos participantes aprovechan las manifestaciones para generar caos y atacar a quienes deben garantizar la seguridad.
La funcionaria también remarcó que el derecho a protestar no justifica los ataques contra personas y bienes públicos o privados. Por ese motivo, el Gobierno analizará este lunes cómo responder a los hechos registrados durante el fin de semana.
La preocupación del alcalde de Milán
El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, describió el escenario que encontró en las zonas afectadas por los disturbios. En declaraciones a la agencia Ansa, señaló que observó escaparates destruidos, locales saqueados y ciudadanos atemorizados.
Sala también vinculó los episodios con un contexto de conflictividad que, según su evaluación, trasciende las fronteras italianas. El funcionario manifestó su preocupación por la expansión de este tipo de hechos y por la influencia que pueden ejercer los acontecimientos internacionales.
Las autoridades deberán determinar las responsabilidades por los daños y los saqueos ocurridos durante las protestas.
Una ola de protestas se extiende por Europa
Los disturbios en Italia se produjeron en un contexto de movilizaciones sociales en distintos países europeos, con reclamos relacionados con el costo de vida, el acceso a la vivienda, los servicios públicos y las políticas gubernamentales.
En Albania, las protestas por la gratuidad universitaria y las mejoras en becas, comedores y transporte público derivaron en enfrentamientos cerca de edificios oficiales de Tirana. Durante los incidentes se registraron incendios de vehículos y la intervención policial con gases lacrimógenos.
En Portugal, decenas de miles de personas marcharon en Lisboa para reclamar soluciones a la crisis habitacional y al aumento de los precios de las propiedades. Los manifestantes advirtieron sobre las dificultades que enfrentan las familias y los jóvenes para alquilar o comprar una vivienda.
España también registró concentraciones en ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla y La Coruña. Las movilizaciones estuvieron centradas en el acceso a una vivienda digna y en las críticas a la especulación inmobiliaria.
Por su parte, Bélgica contabilizó cerca de 200 detenidos durante las protestas del sábado contra los recortes y distintas decisiones del Gobierno federal. Las manifestaciones comenzaron de manera pacífica en Bruselas y Lieja, pero en algunos sectores derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
En paralelo, la Confederación General Italiana del Trabajo convocó a una huelga general para el 20 de noviembre, en medio de las tensiones sociales que atraviesan el país.
La evolución de las protestas y las medidas que adopten los gobiernos europeos marcarán los próximos días, mientras continúan los reclamos vinculados con las condiciones económicas y el acceso a servicios esenciales.

