El boxeo argentino está de luto por la muerte de Jorge “Locomotora” Castro, quien falleció a los 59 años tras sufrir una descompensación en el Bingo de Morón, en la provincia de Buenos Aires. Pese a recibir los primeros auxilios, el ex campeón mundial murió en el lugar.
Según trascendió, el ex pugilista sintió un fuerte dolor en el pecho y se descompensó cerca de la medianoche. El informe policial indicó que sufrió una baja de insulina en el marco de su cuadro de diabetes.
Castro fue uno de los boxeadores más reconocidos de la Argentina. Su potencia, su estilo ofensivo y su capacidad para recuperarse en situaciones adversas lo convirtieron en una figura histórica del deporte nacional.
Una carrera con 130 victorias y 90 nocauts
Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro construyó una extensa trayectoria profesional. Disputó 144 combates, consiguió 130 victorias, 90 de ellas por nocaut, sufrió 11 derrotas y registró tres empates.
Su camino en el boxeo comenzó durante la adolescencia. Después de participar en peleas callejeras, encontró en el deporte una oportunidad para desarrollar su talento. El apodo de “Roña” quedó asociado a su estilo aguerrido, mientras que “Locomotora” se convirtió en una de las denominaciones más populares de su carrera.
El santacruceño debutó como profesional el 14 de febrero de 1987. En aquella oportunidad, venció por nocaut al chileno Patricio Caracci. Durante sus primeros 37 combates mantuvo el invicto, una racha que impulsó su crecimiento y le permitió competir en escenarios internacionales.
En diciembre de 1989 protagonizó una velada histórica en el Luna Park. El mítico estadio reabrió sus puertas al boxeo después de dos años sin actividad y Castro derrotó a Miguel Arroyo. Ese triunfo representó otro paso importante en su consolidación como figura del pugilismo argentino.
El título mundial y la histórica pelea ante John David Jackson
El gran salto internacional de Castro llegó el 12 de agosto de 1994, cuando conquistó el título mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). En Buenos Aires, derrotó al estadounidense Reggie Johnson y alcanzó la consagración que marcaría su carrera.
Sin embargo, su victoria más recordada ocurrió el 10 de diciembre de ese año. Aquella noche, en Monterrey, México, defendió su corona ante el estadounidense John David Jackson.
La pelea comenzó de manera adversa para el argentino. Jackson dominó buena parte del enfrentamiento y le provocó importantes inflamaciones en ambos ojos. Castro parecía estar cerca de la derrota, pero resistió y esperó su oportunidad.
En el noveno asalto, conectó una potente izquierda al mentón de su rival y lo derribó. Después de otras dos caídas de Jackson, el árbitro decretó el nocaut.
La remontada quedó entre los momentos más memorables de la historia del boxeo argentino. Castro bautizó el golpe decisivo como “La mano de Dios”, en referencia a la célebre jugada de Diego Maradona durante el Mundial de México 1986.
El reconocimiento también llegó desde el exterior. La revista estadounidense The Ring distinguió el enfrentamiento como la Pelea del Año y destacó el noveno asalto como el Asalto del Año.
Dejó su corona y enfrentó a grandes figuras del boxeo
Castro defendió su título ante rivales como Alex Ramos y volvió a superar a Reggie Johnson. Sin embargo, el 19 de diciembre de 1995 perdió la corona mundial frente al japonés Shinji Takehara, por decisión unánime, en Tokio.
Luego incursionó en otras categorías y protagonizó dos enfrentamientos a diez asaltos contra el panameño Roberto Durán, cuatro veces campeón mundial. En 1997, Castro ganó el primer combate en Mar del Plata, mientras que perdió la revancha disputada en Panamá.
En 1998 volvió a enfrentarse con John David Jackson. Esta vez, se impuso por puntos y consiguió el cinturón Fedelatin de la AMB.
Durante los primeros años del siglo XXI, buscó una nueva consagración en la categoría crucero. No logró su objetivo ante el cubano Juan Carlos Gómez, en 2000, ni frente al kazajo Vassiliy Jirov, en 2002.
Un grave accidente y el final de su carrera profesional
En junio de 2005, Castro sufrió un grave accidente automovilístico en Buenos Aires. El episodio le provocó un colapso pulmonar y múltiples fracturas en las costillas. Las lesiones pusieron en riesgo su vida y representaron uno de los momentos más difíciles de su historia personal.
Pese a las consecuencias físicas, regresó al ring en 2006. El 27 de enero de 2007 consiguió una victoria por nocaut técnico en el segundo asalto ante el paraguayo José Luis Herrera. Ese combate marcó el cierre formal de su carrera profesional.
Su trayectoria también recibió reconocimientos institucionales. En 2000, la Fundación Konex le otorgó el Diploma al Mérito, una distinción que lo incluyó entre los cinco mejores boxeadores argentinos de la década.
Su compromiso social durante los últimos años
Lejos de los cuadriláteros, Castro mantuvo una fuerte vinculación con el trabajo comunitario. Durante sus últimos años se instaló en Morón y trabajó en la apertura de un centro comunitario.
Desde la pandemia, también colaboró con comedores y merenderos de Lomas de Zamora. Además, aportó mercadería para distintos espacios barriales que asistían a personas en situación de vulnerabilidad.
En una entrevista, explicó que su propia historia había influido en esa decisión. “Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos”, expresó al referirse a su compromiso con quienes atravesaban dificultades económicas.
Jorge “Locomotora” Castro deja una huella profunda en el deporte argentino. Su título mundial, sus grandes combates y la histórica victoria ante John David Jackson forman parte de su legado. También queda el recuerdo de una personalidad que trascendió el boxeo y mantuvo un vínculo con los sectores más vulnerables de la sociedad.

