La protesta estudiantil que comenzó en la región de París se extendió durante los últimos días a distintas ciudades de Francia y derivó en
Por su parte, el ministro de Educación, Édouard Geffray, anunció reuniones con sindicatos docentes y organizaciones de padres y estudiantes para abordar los reclamos.
La disputa política también atraviesa las protestas
La movilización quedó vinculada además con la disputa política francesa de cara a las elecciones presidenciales previstas para 2027.
El Gobierno y dirigentes de sectores de derecha acusaron al partido de izquierda La Francia Insumisa (LFI), vinculado con Jean-Luc Mélenchon, de haber alentado las protestas y contribuido a su radicalización.
Desde LFI rechazaron esas acusaciones y señalaron que su respaldo está relacionado con las demandas de los estudiantes y con métodos de protesta no violentos.
Marine Le Pen, dirigente de Agrupación Nacional, también cuestionó la evolución de las movilizaciones y sostuvo que los episodios violentos exceden un reclamo exclusivamente estudiantil.
Mientras tanto, dirigentes de distintos sectores políticos coincidieron en condenar los ataques contra escuelas, docentes, policías y servicios públicos, aunque mantienen diferencias sobre las causas de la movilización y la respuesta que debe adoptar el Estado.
Por el momento, las organizaciones estudiantiles mantienen su convocatoria a continuar con los bloqueos y las protestas, mientras el Gobierno busca contener los episodios de violencia y garantizar el funcionamiento de los establecimientos educativos.

