Desde hace seis meses, el Gobierno de Santa Fe implementa el programa M3 (Mapeo, Métricas y Monitoreo) con un objetivo claro: ordenar el policiamiento urbano con datos confiables. La iniciativa busca profesionalizar la gestión policial y fortalecer la seguridad con decisiones basadas en evidencia.
El programa, impulsado por el Ministerio de Justicia y Seguridad, permite planificar, evaluar y corregir el despliegue operativo. Para eso, utiliza información objetiva sobre criminalidad, desempeño policial y recursos disponibles. Así, cada decisión se apoya en indicadores concretos y no en percepciones.
Además, el esquema articula a la conducción ministerial con la Policía de Santa Fe y los equipos territoriales. Se trata de un modelo descentralizado, con fuerte anclaje local.
¿Cómo funciona el programa M3?
El M3 se organiza en tres ejes complementarios:
- Mapeo del delito: georreferencia los hechos para detectar zonas críticas.
- Métricas operativas: mide el trabajo policial en calle.
- Monitoreo permanente: sigue resultados y recursos en tiempo real.
En cada ciudad se elaboran a diario los Informes de Indicadores Básicos. Estos reportes reúnen datos sobre violencia, hechos predatorios, resultados operativos y capacidad de respuesta.
Actualmente, el programa funciona en Rosario, Santa Fe, Venado Tuerto, Rafaela, Reconquista, San Lorenzo, Villa Gobernador Gálvez, Santo Tomé, Villa Constitución, Cañada de Gómez, Casilda, Avellaneda y Esperanza. Estas 13 ciudades concentran más del 60 % de la población santafesina y gran parte de la demanda de seguridad.
Decisiones basadas en evidencia
Cada semana se realizan reuniones entre la conducción policial y los referentes territoriales del Ministerio. En esos encuentros se analizan los indicadores de criminalidad y la operatividad en calle. También se revisan eventos relevantes que requieren escalar decisiones.
“El gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro Pablo Cococcioni nos marcan que esta es la metodología adecuada para monitorear y evaluar el accionar policial”, explicó el director de Estadística Criminal, Ramiro Galassi.
Según detalló, el programa permite medir de forma parametrizada los principales indicadores de violencia y delito. Entre ellos se incluyen robos, hurtos, tentativas, personas heridas y hechos de violencia altamente lesiva. Luego, esos datos se vinculan con el despliegue operativo.
A su vez, se incorporan métricas de resultados: identificaciones en vía pública, aprehensiones, traslados por artículo 10 bis y secuestros de armas de fuego. “Estos indicadores nos permiten evaluar el trabajo policial y mejorar las estrategias en conjunto con la conducción”, señaló Galassi.
De este modo, el M3 facilita la detección temprana de problemas. Además, consolida una lógica de gestión basada en evidencia y corresponsabilidad institucional.
Mejora en los tiempos de respuesta
Dentro del programa también se evalúa el sistema de emergencias. En particular, se sigue el Tiempo de Respuesta al Ciudadano (TRC) a partir de los registros del 911.
Los resultados muestran una mejora sostenida. “Al inicio de la gestión, el promedio rondaba los 18 minutos. Hoy estamos entre seis y siete minutos para todo tipo de incidencias”, precisó Galassi.
Esto es posible gracias a la optimización de recursos y a la asignación del móvil más cercano. En consecuencia, se ordena la operatividad en calle. Muchos llamados son preventivos. Sin embargo, desde que el vecino se comunica hasta que llega el patrullero transcurren, en promedio, entre seis y siete minutos.
Con este enfoque, el programa M3 se consolida como una herramienta central para fortalecer la seguridad en la provincia. Combina planificación técnica, articulación territorial y control permanente de resultados.

