El estado de las rutas nacionales en Santa Fe atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Baches, pozos, banquinas descalzadas, falta de iluminación, señalización deficiente y obras paralizadas forman parte del panorama cotidiano que denuncian conductores, transportistas y organismos técnicos.
El deterioro ya tiene consecuencias concretas: entre enero y abril de 2026 se registraron 34 muertes en siniestros viales sobre corredores nacionales santafesinos, según datos preliminares de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV).
De acuerdo con el último informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina), el 53 % de los 2.700 kilómetros de rutas nacionales que atraviesan Santa Fe se encuentra en estado “malo”. Apenas un 20 % fue catalogado como “bueno”, mientras que el 26,3 % restante figura en condición “regular”.
La ruta 34, la más peligrosa de Santa Fe
La ruta nacional 34 aparece como el corredor más comprometido de la provincia. El informe técnico advierte sobre calzadas inestables, deformaciones del asfalto y falta de banquinas pavimentadas, especialmente en los tramos que conectan el Gran Rosario con Rafaela y el norte provincial.
Desde la APSV señalaron que se trata de una vía con fuerte circulación de camiones y alta siniestralidad nocturna. Solo en lo que va de 2026, la ruta 34 acumuló 12 fallecidos en nueve siniestros fatales.
Además, la paralización de las obras de transformación en autovía mantiene vigente el riesgo de una carretera de doble mano con intenso tránsito pesado.
Las rutas 33 y 11 completan el ranking crítico
El segundo lugar entre las rutas más deterioradas corresponde a la ruta nacional 33, principalmente en los sectores de Casilda, Venado Tuerto y Rufino. Según Fepevina, el pavimento presenta fallas estructurales profundas y hundimientos en la base del asfalto.
Los vecinos y usuarios frecuentes advierten que las maniobras de sobrepaso se volvieron extremadamente peligrosas debido al escaso ancho de la calzada y la gran presencia de camiones.
Por su parte, la ruta nacional 11 completa el podio de las más comprometidas. El tramo entre Timbúes y Resistencia concentra numerosos reclamos por ahuellamientos, baches de gran tamaño y falta de mantenimiento general.
Incluso, en algunos sectores, vecinos colocaron señalizaciones artesanales para advertir sobre pozos y evitar nuevos accidentes.
Más muertes en rutas nacionales que provinciales
Uno de los datos que más preocupa a las autoridades provinciales es la diferencia en la siniestralidad entre rutas nacionales y provinciales.
Mientras que en las rutas nacionales se registraron 1,3 fallecidos cada 100 kilómetros, en las provinciales la cifra desciende a 0,2 muertos cada 100 kilómetros.
La red vial provincial tiene una extensión mucho mayor —13.508 kilómetros—, pero aun así presentó una tasa de mortalidad significativamente menor.
Desde la APSV remarcaron que las malas condiciones del asfalto, sumadas a factores climáticos como lluvia o niebla, multiplican considerablemente el riesgo de accidentes fatales.
Reclamos políticos y advertencias judiciales
El deterioro vial también generó fuertes cruces políticos y reclamos al gobierno nacional por la falta de inversión en mantenimiento.
La vicegobernadora Gisela Scaglia y la diputada Florencia Carignano cuestionaron recientemente a funcionarios nacionales por el estado de las rutas 11, 33, 34 y 178.
En paralelo, el ministro de Obras Públicas santafesino, Lisandro Enrico, sostuvo que “decidir deliberadamente no reparar rutas puede tener consecuencias penales”, al recordar que los usuarios financian el sistema mediante impuestos a los combustibles y peajes.
Desde Fepevina denunciaron además que los ciudadanos “pagan tres veces”: a través de impuestos, peajes y daños mecánicos provocados por el mal estado de los caminos.
El puente Rosario-Victoria, con reparaciones parciales
En contraste con otros corredores, la ruta nacional 174 —que conecta Rosario con Victoria— comenzó recientemente algunas tareas de mantenimiento tras la concesión a una empresa privada.
Las obras incluyeron reparaciones en sectores ahuellados, aunque persisten problemas graves como la falta de señalización horizontal y la ausencia de iluminación nocturna, incluso sobre el puente principal.

