La Justicia declaró la quiebra de Algodonera Avellaneda SA, la empresa textil vinculada al grupo Vicentin que funciona en Reconquista, en el norte de Santa Fe. La decisión fue tomada este miércoles por el juez Fabián Lorenzini, luego de que fracasaran las negociaciones con los acreedores y no se presentaran interesados en el proceso de salvataje.
La resolución abre una nueva etapa para la compañía, que cuenta con alrededor de 360 trabajadores y enfrenta deudas millonarias. Ahora, los síndicos deberán evaluar si existen condiciones para mantener las plantas en funcionamiento mientras se busca vender la empresa o alguna de sus unidades de negocios.
Por qué la Justicia declaró la quiebra de Algodonera Avellaneda
La decisión judicial llegó después de que venciera el plazo para que otras empresas, acreedores o cooperativas de trabajadores se presentaran para intentar hacerse cargo de la compañía. El 5 de octubre, la Justicia confirmó que no había interesados en el proceso de salvataje.
A esa situación se sumó la falta de un acuerdo con los acreedores. Según explicó Lorenzini, el proceso concursal no podía prolongarse indefinidamente sin una propuesta que permitiera encaminar la situación financiera de la firma.
En su resolución, el magistrado sostuvo que no tenía facultades para conceder nuevos plazos fuera de los previstos por la ley. También advirtió que extender el proceso podía agravar el deterioro patrimonial y reducir el valor de los activos de la empresa.
Las deudas millonarias de la empresa vinculada a Vicentin
Uno de los puntos centrales de la resolución es la magnitud de los compromisos financieros de Algodonera Avellaneda. De acuerdo con los datos incluidos en el fallo, las deudas financieras verificadas superan los US$260 millones, a lo que se suman obligaciones en pesos.
Además, la compañía acumula compromisos posteriores a su presentación en concurso preventivo por más de $6.000 millones. Esas deudas corresponden a gastos de funcionamiento, servicios públicos e impuestos que la empresa no pudo afrontar.
La posición del Banco Nación también tuvo un papel relevante en las negociaciones. La entidad concentra más del 80% de las deudas consideradas para aprobar la propuesta de pago, según la información consignada en el expediente.
Los compromisos se originaron en garantías que Algodonera Avellaneda había otorgado a Vicentin. La empresa había solicitado que el banco no participara en la votación del acuerdo, pero el juez rechazó ese planteo el 14 de septiembre.
Sin un acuerdo con los acreedores y sin interesados en el salvataje, la Justicia avanzó finalmente con la declaración de quiebra.
Qué pasará con los 360 trabajadores de Algodonera Avellaneda
Uno de los principales interrogantes es el futuro laboral de los aproximadamente 360 empleados de la firma. La quiebra no implica necesariamente que las plantas deban cerrar de inmediato, ya que el juez dispuso analizar la posibilidad de sostener la actividad durante una etapa transitoria.
En los últimos meses, la empresa había mantenido parte de sus operaciones mediante trabajos para terceros, que le encargaban la elaboración de productos. Esa modalidad permitió conservar parte de la actividad industrial en medio de las dificultades económicas.
Lorenzini advirtió que una paralización inmediata podría provocar la pérdida de cientos de puestos de trabajo directos e indirectos y afectar a las familias que dependen de la industria textil en la región.
El magistrado también señaló que mantener las plantas en funcionamiento podría preservar su valor de cara a una futura venta. Una empresa que conserva su maquinaria, sus circuitos comerciales y sus contratos puede resultar más atractiva para potenciales compradores que un conjunto de bienes vendidos por separado.
Cómo continuará el proceso judicial
La resolución establece que los síndicos quedarán a cargo de la administración de los bienes de Algodonera Avellaneda. Entre sus tareas estarán tomar el control de las instalaciones, la maquinaria y la documentación de la compañía.
Además, deberán presentar un informe sobre los ingresos y gastos previstos, la cantidad de trabajadores necesarios para sostener la actividad y los mecanismos para administrar los recursos durante esta etapa.
En paralelo, se avanzará con la búsqueda de compradores para la empresa en funcionamiento o para sus distintas unidades de negocios. La venta de los bienes por separado también podrá evaluarse si resulta más conveniente para atender los compromisos con los acreedores.
El juez consideró que el cierre de las instalaciones y la liquidación individual de los activos deberían contemplarse como última alternativa, en función del impacto económico y laboral que tendría una paralización total.
Cuándo será la próxima audiencia en Reconquista
Como parte de los próximos pasos, Lorenzini convocó a una audiencia para el jueves 22 de octubre, a las 8.30, en Reconquista.
Del encuentro participarán acreedores, trabajadores y otros interesados en el proceso. La convocatoria permitirá brindar explicaciones sobre la declaración de quiebra y abordar las medidas previstas para continuar con el procedimiento judicial.
La evolución del expediente será determinante para establecer si Algodonera Avellaneda puede sostener su actividad durante la búsqueda de compradores o si deberá avanzar hacia otras alternativas para liquidar sus activos y responder ante los acreedores.

