Qué son los therians y cómo se identifican
A simple vista, la escena puede resultar desconcertante. En parques, plazas o espacios turísticos, jóvenes con máscaras, colas y movimientos animales llaman la atención de curiosos y transeúntes. Algunos graban el momento; otros se alejan sin comprender qué sucede.
Detrás de esas imágenes virales existe una comunidad que se define como therian: personas que aseguran vivir una conexión identitaria con un animal, sin dejar de reconocerse como humanos.
Lejos de una moda o un espectáculo, los therians insisten en que no se trata de un juego ni de cosplay. “Me identifico con un perro, pero soy consciente de que soy humano”, explica uno de los miembros del grupo “Xul Solar”, una comunidad local con más de 120 integrantes de entre 11 y 30 años.
Para ellos, la clave está en cómo se perciben a sí mismos y en su forma de relacionarse con el entorno.
Therians y “furros”: en qué se diferencian
A diferencia de los llamados “furros”, que se centran en el cosplay y los personajes antropomórficos, los therians sostienen que su identidad no se elige ni se actúa.
“Es incorrecto decir que nos autopercibimos animales, porque no queremos transicionar ni tener derechos de un animal. La identificación es parcial e involuntaria”, explican desde la comunidad.
El término proviene de la teriantropía, una creencia que surgió en foros de internet en los años 90, especialmente en Estados Unidos. Allí, usuarios debatían sobre identidades no humanas, inspiradas en figuras míticas como los hombres lobo. Con el tiempo, esas charlas virtuales dieron lugar a encuentros presenciales y comunidades organizadas.
El crecimiento del movimiento en Argentina
En los últimos meses, el fenómeno therian creció con fuerza en el país. Además de reuniones en plazas de Buenos Aires, se registraron encuentros en Posadas, Bariloche y otras provincias. Para las próximas semanas hay convocatorias en Jujuy, Mendoza y Tucumán, lo que refleja una expansión sostenida.
Dentro del grupo, aclaran que no existe una única forma de ser therian. “Lo que nos diferencia es la identidad, no lo que uno hace. No todos caminamos en cuatro patas ni usamos máscaras”, explica una joven integrante. Algunos practican quadrobics —movimientos en cuatro patas— o usan accesorios, pero esas son expresiones personales, no reglas.
Una identidad que pasa inadvertida
Muchos miembros aseguran que la mayoría de los therians viven su identidad de forma privada, sin mostrar signos visibles. “En cualquier momento podés cruzarte con uno y no darte cuenta”, comentan.
Más allá del impacto que generan en redes, lo que los une es una búsqueda de identidad y pertenencia que aún genera curiosidad y debate en la sociedad.

