La tensión entre ahorristas y la desarrolladora Pilay sumó un nuevo capítulo este jueves, con una nueva protesta frente a sus oficinas en reclamo por presuntos incumplimientos contractuales. Los manifestantes denunciaron cambios en las condiciones originales y exigieron respuestas concretas.
Con pancartas que expresaban “Basta de abuso”, “Pilay no cumple” y “Exigimos el cumplimiento de contratos”, los ahorristas visibilizaron su malestar tras años de inversión en proyectos inmobiliarios.
Reclamos por cambios y pérdida de lo invertido
Según indicaron durante la manifestación, muchos clientes llevan hasta dos décadas pagando cuotas para acceder a departamentos en zonas céntricas, pero aseguran que las propuestas actuales difieren de lo acordado.
Entre las principales críticas, denuncian que en algunos casos se les ofrecen lotes en otras ciudades en lugar de unidades habitacionales, lo que implica una modificación sustancial del contrato original.
Además, sostienen que las alternativas planteadas incluyen quitas que van del 30% al 70% del capital invertido, generando un fuerte impacto económico.
El reclamo: cumplimiento de contratos
Durante la protesta, los ahorristas insistieron en un punto central: el cumplimiento de las condiciones originalmente pactadas. También advirtieron que podrían profundizar las medidas si no obtienen respuestas satisfactorias.
La respuesta de Pilay ante las protestas
Tras la manifestación, Pilay rechazó las acusaciones de incumplimiento y defendió su modelo de contratos de largo plazo, asegurando que las situaciones denunciadas se encuentran contempladas en los acuerdos.
Desde la empresa explicaron que no funcionan como una inmobiliaria tradicional, sino como administradores de un sistema en el que los inversores financian las obras y participan en su desarrollo.

Plazos flexibles y “obligación de valor”
En ese marco, la firma sostuvo que los plazos de obra pueden extenderse según el contexto económico, y que esto no constituye un incumplimiento, sino una condición prevista contractualmente.
También defendió el concepto de “obligación de valor”, mediante el cual los aportes se ajustan al costo real de la construcción y no a un monto fijo, lo que implica variaciones según la evolución de precios.
Un conflicto abierto
Mientras los ahorristas reclaman certezas y el cumplimiento de lo acordado, la empresa insiste en la necesidad de adaptación del sistema frente a escenarios económicos cambiantes.
El conflicto continúa abierto y expone la tensión entre previsibilidad para los inversores y la dinámica de los desarrollos de largo plazo en un contexto de inestabilidad económica.

