La CGT se movilizó sin definiciones sobre un nuevo paro
La CGT realizó una movilización en Plaza de Mayo en el marco del Día del Trabajador y expuso su rechazo al gobierno de Javier Milei, aunque evitó confirmar un nuevo paro general, lo que generó cuestionamientos internos.
Si bien la convocatoria fue importante, la asistencia resultó menor a la esperada, con sectores de la plaza que no lograron colmarse.
Reclamos desde sectores disidentes por una medida más dura
Dentro de la central obrera crecen las tensiones. Un sector crítico, integrado por dirigentes como Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto Fernández, impulsa la realización de un paro general de 36 horas.
Antes del acto, algunos referentes habían anticipado la posibilidad de profundizar las medidas. Sin embargo, durante los discursos no hubo anuncios concretos, lo que incrementó el malestar entre los sectores más combativos.
Incluso, durante el evento, se escucharon cánticos reclamando un paro general, lo que evidenció la presión interna sobre la conducción cegetista.
Discursos con críticas al Gobierno y llamado a una estrategia política
Los dirigentes que tomaron la palabra reiteraron críticas al oficialismo y defendieron la protesta sindical. No obstante, también plantearon la necesidad de ir más allá.
En ese sentido, se planteó la construcción de una alternativa política hacia 2027, con el objetivo de disputar el poder al oficialismo. La estrategia apunta a no limitarse a medidas de fuerza que, según algunos sectores, no generan cambios en la política económica.
Ausencias y señales de la interna sindical
El acto también dejó en evidencia diferencias dentro de la CGT. Algunas ausencias en el escenario principal reflejaron tensiones internas, aunque varios dirigentes participaron desde las columnas gremiales.
La conducción, de perfil dialoguista, considera probable avanzar hacia una nueva medida de fuerza, pero sostiene que primero deben alcanzarse consensos internos.
Un escenario abierto de cara a las próximas semanas
El panorama sindical permanece abierto. Por un lado, sectores presionan por una huelga de mayor duración; por otro, la conducción busca ordenar la interna y definir una estrategia común.
Además, el calendario juega un rol clave: la cercanía de eventos de alto impacto social podría influir en la visibilidad y efectividad de futuras protestas.

