Un ataque aéreo ruso contra zonas residenciales de Zaporizhzhia, en el sureste de Ucrania, dejó al menos 17 muertos y 16 heridos este sábado 10 de octubre. Entre las víctimas fatales hay tres niños, según informaron las autoridades ucranianas.
El bombardeo alcanzó edificios habitados y provocó importantes daños materiales. Mientras tanto, los equipos de emergencia continuaban con las tareas de rescate y la búsqueda de personas que podrían haber quedado atrapadas bajo los escombros.
El copresidente del Consejo de Defensa regional, Ivan Fedorov, confirmó el saldo de víctimas, que aumentó durante las primeras horas de los operativos. Inicialmente, las autoridades habían reportado una cifra menor de fallecidos.
Rusia lanzó cinco bombas guiadas contra zonas residenciales
De acuerdo con la Policía Nacional de Ucrania, las fuerzas rusas lanzaron cinco bombas aéreas guiadas contra sectores residenciales de Zaporizhzhia durante la madrugada. Dos edificios de viviendas recibieron impactos.
El jefe de la Administración Militar Regional de Zaporiyia, Mykhailo Semikin, había informado previamente sobre siete fallecidos y advirtió que el número de víctimas podía aumentar debido a la posibilidad de que hubiera personas atrapadas entre los restos de las construcciones.
Los equipos de emergencia trabajaron durante la mañana para retirar escombros, evacuar a los heridos y localizar a posibles sobrevivientes. Un periodista de la agencia AFP presente en el lugar observó cómo los rescatistas retiraban personas de los edificios afectados.
Una región cercana al frente de combate
La región de Zaporizhzhia y su capital se encuentran a pocas decenas de kilómetros de la línea del frente de la guerra entre Rusia y Ucrania. Por esa proximidad, la zona registra ataques frecuentes.
El nuevo bombardeo volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrenta la población civil en las localidades cercanas a las áreas de combate.
Alertan por dificultades para abastecer a la central nuclear
En paralelo al ataque contra la ciudad, la dirección de la central nuclear de Zaporizhzhia advirtió sobre las dificultades para reponer el diésel destinado a los generadores de emergencia.
La instalación permanece bajo control ruso desde 2022. Estos generadores resultan esenciales para mantener las condiciones de seguridad ante posibles interrupciones del suministro eléctrico externo.
La responsable de prensa de la central, Yevguenia Yásina, declaró a la agencia estatal rusa TASS que los bombardeos y los ataques con drones contra las rutas de acceso complican el traslado de combustible y otros suministros.
Según la funcionaria, las dificultades logísticas continúan siendo importantes y representan un riesgo para el transporte de las cargas necesarias y para el personal encargado de esas tareas.

