La brecha digital continúa siendo un desafío en la ciudad de Santa Fe. Un relevamiento realizado entre estudiantes de escuelas secundarias para adultos del oeste santafesino reveló que apenas el 12% de los alumnos dispone de una computadora para estudiar, mientras que la gran mayoría utiliza únicamente teléfonos celulares o tablets para acceder a contenidos educativos.
El informe fue elaborado por el Centro de Estudios DEMOS y el Centro de Estudios en Educación y Comunicación de Paraná (Ceducom), a partir de una encuesta realizada a 254 estudiantes de Escuelas de Enseñanza Media para Adultos (EEMPA) de distintos barrios de la capital provincial.
Alta conectividad, pero escaso acceso a computadoras
Los resultados muestran una realidad compleja. Aunque el 95% de los encuestados accede a Internet a través de su teléfono celular y más del 75% cuenta con conexión en su hogar, el acceso a equipamiento tecnológico adecuado continúa siendo limitado.
Según el estudio, el 88% de los estudiantes utiliza exclusivamente celulares o tablets para conectarse, mientras que sólo uno de cada diez dispone de una computadora portátil o de escritorio para desarrollar actividades académicas, laborales o de formación profesional.
La inclusión digital va más allá de tener Internet
Los investigadores remarcan que la conectividad ya no es el único indicador para medir la inclusión digital. Actualmente, las diferencias también están vinculadas con la calidad de los dispositivos disponibles y las oportunidades reales de aprovechar las herramientas tecnológicas.
En el ámbito educativo, el 83% de los estudiantes realiza sus actividades escolares desde el celular, una situación que puede dificultar tareas que requieren programas específicos, producción de contenidos, capacitaciones virtuales o búsquedas laborales.
El informe concluye que tener acceso a Internet no garantiza las mismas oportunidades para todos, especialmente cuando el equipamiento tecnológico resulta insuficiente.
Redes sociales y mensajería, entre los usos más frecuentes
La investigación también analizó los hábitos digitales de los estudiantes adultos. Los principales usos de Internet están relacionados con la comunicación interpersonal.
Las actividades más habituales son los chats y las redes sociales, seguidas por las tareas escolares. En contraste, se observa un uso reducido de herramientas de inteligencia artificial, plataformas de capacitación virtual, comercio electrónico y trámites digitales.
Dentro del ámbito educativo, el 31% utiliza Internet principalmente para cumplir consignas escolares, mientras que el 28% lo emplea para comunicarse con docentes y compañeros.
Uno de los datos destacados del relevamiento es que ningún encuestado mencionó la búsqueda autónoma de información o materiales educativos como una práctica habitual, pese a que el 74% considera que el principal beneficio de Internet es el acceso a la información.
Conectividad limitada y dificultades en los hogares
El estudio también detectó diferencias significativas en la calidad del acceso a Internet. Si bien la conectividad móvil alcanza a casi todos los estudiantes, el 62,5% utiliza planes prepagos, una modalidad que suele presentar restricciones en el volumen de datos y en la estabilidad del servicio.
Además, uno de cada cinco alumnos vive en hogares con dificultades estructurales para acceder a Internet, una situación que impacta directamente en las oportunidades educativas y laborales.
Los autores sostienen que la brecha digital actual responde a tres factores fundamentales: la calidad de la conexión, la disponibilidad de dispositivos adecuados y las habilidades necesarias para utilizar las tecnologías de manera efectiva.
El rol de las políticas públicas para reducir la desigualdad digital
Leandro Suarez Aufranc, integrante de DEMOS, señaló que los resultados aportan información clave para diseñar estrategias de inclusión educativa y social.
«El acceso a Internet y a dispositivos tecnológicos que funcionen correctamente es fundamental para acceder a más y mejores oportunidades de trabajo y educación. Sin esas condiciones, resulta difícil impulsar el desarrollo social», expresó.
Por su parte, la directora del EEMPA N.º 1157, Elisabet Altamirano, destacó que el estudio permite visibilizar una problemática que suele permanecer oculta.
«Muchas veces se supone que todos los estudiantes tienen acceso a Internet o a dispositivos adecuados, pero los resultados muestran que esa realidad no siempre existe. Esto también nos invita a revisar nuestras prácticas de enseñanza», afirmó.
Los investigadores concluyen que reducir la brecha digital requiere políticas públicas integrales, orientadas no sólo a garantizar la conectividad, sino también el acceso a computadoras, la alfabetización digital y las herramientas necesarias para participar plenamente en la educación, el trabajo y la ciudadanía digital.

