La noche del 14 de septiembre de 1989, a poco más de dos meses de haber asumido la Presidencia, Carlos Saúl Menem mantuvo un encuentro decisivo con Raúl Francisco Primatesta, el cardenal más influyente de la Iglesia Católica argentina. La reunión se realizó en la casa del empresario Hugo Franco, en Martínez, y tuvo un objetivo central: consultar a la Iglesia antes de avanzar con los indultos masivos.
Una Argentina atravesada por la crisis y el conflicto
El encuentro se produjo en un contexto marcado por la hiperinflación, el deterioro social y las heridas abiertas de los años setenta. Menem había llegado al poder de manera anticipada tras el colapso del gobierno de Raúl Alfonsín, en un país golpeado por levantamientos militares, violencia política y saqueos.
Pese a haber prometido la Revolución Productiva y el Salariazo, el nuevo gobierno había iniciado un giro económico profundo, con ajuste fiscal, privatizaciones y apertura al capital extranjero. En paralelo, el Presidente buscaba avanzar en una política de pacificación que incluyera el perdón a militares y ex guerrilleros.
El rol de la Iglesia en la decisión
Durante la reunión, Menem fue explícito ante Primatesta:
“He pensado en tomar la decisión de hacer un indulto a todos, a militares y a civiles. Pero no la tomo sin hablar con usted”.
Primatesta, arzobispo de Córdoba y entonces máxima autoridad del Episcopado, había conducido a la Iglesia durante casi toda la última dictadura y mantenía un vínculo directo con el Vaticano. Su palabra era determinante.
Tras escuchar al Presidente, el cardenal respondió con una definición que marcaría el rumbo:
“Ustedes los políticos hablan de indultos. Nosotros hablamos de reconciliación. Vaya adelante con la reconciliación”.
Aval implícito y silencios calculados
Primatesta advirtió que solo dos obispos expresarían reparos públicos —Jaime de Nevares y Jorge Novak— y anticipó que el resto del Episcopado mantendría silencio. También aseguró representar, en ese encuentro, la opinión del entonces arzobispo de Buenos Aires, Antonio Quarracino.
Menem decidió avanzar con la medida en estricto hermetismo, con la idea inicial de anunciar los indultos en Navidad. Días después del encuentro, ordenó a Hugo Franco guardar silencio absoluto sobre lo conversado.
Los indultos y sus beneficiarios
Finalmente, los indultos presidenciales alcanzaron a figuras centrales de ambos bandos del conflicto armado: Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Luciano Benjamín Menéndez, por el lado militar, y Mario Firmenich, Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja, entre los ex jefes guerrilleros. También fueron incluidos los líderes carapintadas Mohamed Alí Seineldín y Aldo Rico.
La decisión generó un fuerte rechazo de los organismos de derechos humanos y abrió un debate que sigue vigente en la memoria colectiva argentina.
Un hecho clave de la historia reciente
El episodio, reconstruido por el periodista Ceferino Reato en el libro Pax menemista, expone la cocina política y eclesiástica detrás de una de las decisiones más polémicas del menemismo, y permite comprender el entramado de poder que influyó en el rumbo de la transición democrática.

