La cotización internacional del petróleo registró una suba significativa este lunes, impulsada por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el impacto directo sobre la infraestructura energética y las rutas estratégicas de exportación de crudo.
El barril de Brent llegó a subir hasta un 13%, mientras que el WTI alcanzó incrementos superiores al 12% en las primeras operaciones del día, en un contexto de elevada volatilidad y creciente incertidumbre geopolítica.
Impacto de los ataques en el estrecho de Ormuz
La suba de los precios se produjo luego de que ataques de represalia iraníes interrumpieran el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, el paso que conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo y por donde circula una porción sustancial del comercio mundial de petróleo.
La interrupción en esta vía estratégica generó preocupación inmediata en los mercados, ya que cualquier alteración en el flujo de crudo desde la región puede impactar de forma directa en la oferta global y en los precios internacionales.
Analistas consultados por agencias internacionales advirtieron que, de prolongarse el conflicto, el barril podría acercarse nuevamente a los 100 dólares, aunque la reacción inicial fue menor a la prevista durante el fin de semana.
Ataque a la refinería de Ras Tanura y tensión regional
El conflicto escaló tras el bombardeo iraní a la refinería de Saudi Aramco en Ras Tanura, una de las instalaciones petroleras más grandes del mundo, ubicada en Arabia Saudita. También se reportó un ataque contra un buque petrolero en el golfo de Omán.
Especialistas en riesgo geopolítico señalaron que la infraestructura energética del Golfo quedó ahora directamente en la mira, lo que podría abrir un período prolongado de inestabilidad en los mercados internacionales.
En paralelo, se registraron lanzamientos de misiles hacia Israel y otros estados árabes aliados de Washington, en el marco de una ofensiva que se inició el sábado tras el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en un ataque conjunto atribuido a Estados Unidos e Israel.
Cómo reaccionaron el Brent y el WTI
El Brent alcanzó un máximo intradiario de 82,37 dólares por barril, su nivel más alto desde enero de 2025, antes de moderar la suba y ubicarse en torno a 78,87 dólares, con una mejora cercana al 8%.
Por su parte, el WTI tocó un pico de 75,33 dólares, el valor más alto desde junio, y luego recortó ganancias hasta los 72,17 dólares, con un avance de aproximadamente 7,7%.
La volatilidad refleja la incertidumbre sobre la duración del conflicto y sus posibles consecuencias sobre la estabilidad política y económica de la región.
Caída en bolsas europeas y suba de energéticas
El impacto también se trasladó a los mercados financieros. El índice paneuropeo STOXX 600 retrocedía 1,8% y se ubicaba en su nivel más bajo desde mediados de febrero.
En contraste, las grandes compañías energéticas europeas como Shell, BP y TotalEnergies registraban subas superiores al 5%, acompañando la mejora en los precios del crudo.
El índice sectorial energético avanzaba alrededor de 3,5%, en línea con la expectativa de mayores ingresos para las petroleras en un escenario de precios elevados.
Perspectivas: incertidumbre y riesgo para la economía global
Especialistas internacionales coinciden en que el futuro político de Irán y la continuidad de los ataques a infraestructura energética serán determinantes para la evolución del precio del petróleo.
Si bien por el momento no se observa una destrucción masiva de instalaciones críticas, el riesgo de nuevas interrupciones en rutas comerciales y complejos energéticos mantiene en alerta a los mercados.
En este escenario, el petróleo vuelve a ubicarse en el centro de la escena global, con posibles repercusiones sobre la inflación, el comercio internacional y la estabilidad financiera.

