Del “Comita” de Colón al olvido: una historia de caída
El presente de Jorge Alberto Comas, recordado por su paso por Colón de Santa Fe y su consagración en Boca Juniors, refleja un fuerte contraste con los años de éxito que supo protagonizar. Hoy, a los 65 años, el exdelantero atraviesa una situación cercana a la indigencia en Veracruz, México, donde reside desde hace décadas.
De ser figura en el fútbol argentino a depender de ayuda ocasional, su historia expone una caída marcada tanto por decisiones personales como por conflictos judiciales.
Su paso por Colón: el inicio de todo
Comas debutó en Colón en 1980, con apenas 19 años, y rápidamente se ganó un lugar en el equipo.
Su primer gol fue nada menos que ante River Plate, en el estadio Brigadier López, frente al arquero Ubaldo Fillol, en una victoria histórica del Sabalero.
En el club santafesino disputó 48 partidos y convirtió 8 goles, dejando una imagen de delantero potente que luego lo catapultaría a equipos de mayor exposición.

Boca y la consagración internacional
Tras su paso por Colón y Vélez, Comas llegó a Boca, donde consolidó su nombre en el fútbol grande.
Su etapa más destacada, sin embargo, se dio en México, en Tiburones Rojos de Veracruz, donde alcanzó estatus de ídolo gracias a sus goles y carisma dentro de la cancha.

También integró el seleccionado argentino que participó en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.
Problemas personales y caída judicial
Lejos del fútbol, su vida comenzó a deteriorarse. Conflictos personales, adicciones y denuncias marcaron el quiebre definitivo.
En 2021 fue condenado en México por agredir a tres vecinas en un caso de violencia de género. Cumplió su pena en prisión y recuperó la libertad a fines de 2024.
Desde entonces, su situación económica y social se agravó notablemente, quedando prácticamente solo y sin recursos estables.

Un presente marcado por la marginalidad
Actualmente, Comas vive en Veracruz en condiciones precarias. Según distintos testimonios, suele deambular por la ciudad y recibe ayuda esporádica de conocidos o hinchas que aún lo recuerdan.
El exdelantero, que supo brillar en Colón y Boca, hoy intenta sobrevivir lejos de aquellos años de gloria, en una realidad que golpea por el contraste.
Conflictos familiares y soledad
El propio Comas reconoció en entrevistas haber atravesado una profunda depresión tras su retiro.
Las peleas con su entorno familiar y el distanciamiento con sus seres cercanos agravaron su aislamiento.
“Me trataron de una manera cuando era futbolista y de otra cuando dejé de jugar”, llegó a declarar, evidenciando el impacto emocional del final de su carrera.
Una historia que expone el otro lado del fútbol
El caso de Jorge Comas vuelve a poner en discusión el después de los futbolistas profesionales.
El éxito deportivo no siempre garantiza estabilidad a largo plazo, y su historia aparece como un ejemplo extremo de cómo la fama puede diluirse sin contención ni equilibrio personal.

