Vélez consiguió un triunfo clave ante Boca por 2-1 en Liniers, en un partido parejo que se definió por la mayor audacia y determinación del equipo local en el segundo tiempo. Con un Valdés determinante en la conducción y dos goles de Pellegrini, el Fortín aprovechó sus momentos y dejó sin respuestas al conjunto visitante.
Un primer tiempo equilibrado y sin dominador claro
La etapa inicial mostró un desarrollo cambiante. Boca tuvo algo más de presencia ofensiva, aunque careció de profundidad y claridad en los metros finales. Vélez, con un equipo joven, alternó buenas intenciones con imprecisiones propias de la inexperiencia, sin lograr imponer condiciones de manera sostenida.
Vélez asumió el protagonismo tras el descanso
El partido cambió en el complemento. Vélez salió decidido a jugar en campo rival, asumió el rol de protagonista y tomó riesgos, una postura que terminó siendo decisiva. El crecimiento colectivo se apoyó en actuaciones individuales destacadas, especialmente la de Claudio Valdés, eje del juego y generador constante de ventajas.
Pellegrini y Valdés, las figuras del Fortín
Valdés fue el cerebro del equipo. Ordenó, asistió y marcó el ritmo del partido, incluso antes de las dos asistencias que terminaron en los goles de Pellegrini. El delantero fue contundente y aprovechó cada oportunidad para castigar a una defensa de Boca que volvió a mostrar fragilidad ante la adversidad.
Boca volvió a mostrar falencias fuera de casa
El Xeneize sufrió el impacto del primer gol y no logró reaccionar con claridad, una situación que se repitió en otros compromisos recientes. Apostó a la jerarquía individual y a la pelota parada, pero esta vez esos recursos no alcanzaron. El descuento de Zufriaurre le dio suspenso al cierre, aunque Vélez estuvo más cerca del tercero que Boca del empate.
Un resultado que deja señales para ambos equipos
El triunfo reafirma la identidad que busca Vélez bajo la conducción de Guillermo Barros Schelotto, con una idea clara y jugadores comprometidos con el plan. Boca, en cambio, sigue en deuda desde lo colectivo, con un funcionamiento irregular y sin una forma definida que se sostenga en el tiempo.

