Argentina formalizó este martes su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que había sido notificada hace exactamente un año y que ahora entra en vigencia.
El anuncio fue realizado por el canciller Pablo Quirno, quien confirmó que se cumplió el plazo estipulado por la normativa internacional para concretar la desvinculación del organismo sanitario.
Cómo se concretó la salida de Argentina
La decisión se formalizó tras una notificación enviada el 17 de marzo de 2025 al Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, en su rol de depositario de la Constitución de la OMS.
De acuerdo con la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, el retiro se hace efectivo un año después de la comunicación oficial, lo que explica la fecha de entrada en vigencia.
Por qué el Gobierno decidió abandonar la OMS
Desde el Ejecutivo sostuvieron que la OMS, creada en 1948 para coordinar respuestas sanitarias globales, no estuvo a la altura durante la pandemia de COVID-19, considerada su mayor prueba.
Además, el Gobierno argentino expresó diferencias con el organismo en temas clave como:
- Políticas sanitarias globales
- Manejo de pandemias
- Regulación y control de medicamentos
Según la postura oficial, algunas decisiones de la OMS no reflejan los intereses de los países de América Latina.
Qué implica la salida de la OMS
La desvinculación tiene efectos concretos en el sistema sanitario y la política internacional:
- Argentina deja de participar en programas y foros técnicos de la OMS
- Pierde acceso a financiamiento y asistencia técnica internacional
- Se interrumpe la integración en redes globales de vigilancia epidemiológica
Sin embargo, desde el Gobierno adelantaron que se buscará compensar estas pérdidas mediante:
- Acuerdos bilaterales con otros países
- Fortalecimiento de sistemas propios de salud
- Nuevos mecanismos de cooperación internacional
Un cambio en la estrategia sanitaria internacional
La salida de la OMS marca un giro en la política exterior sanitaria del país. Argentina apostará a una estrategia más autónoma, priorizando acuerdos directos y el desarrollo interno.
Este movimiento abre interrogantes sobre el impacto a mediano y largo plazo, especialmente en situaciones de emergencias globales donde la coordinación internacional suele ser clave.

