El papa León XIV fue sometido a una cirugía torácica en el Hospital Gemelli de Roma, donde los médicos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. El examen histológico realizado durante la intervención confirmó un diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, según informó el Vaticano el martes 13 de octubre.
De acuerdo con el parte médico firmado por el doctor Luigi Carbone y el profesor Stefano Margaritora, la operación se desarrolló sin complicaciones y tuvo un resultado favorable. El procedimiento quirúrgico duró aproximadamente 90 minutos, mientras que la permanencia total en el quirófano fue de unas tres horas.
Tras la intervención, el Pontífice despertó con normalidad y regresó a su habitación, ubicada en el décimo piso del centro sanitario, donde continúa bajo observación médica.
Qué es el adenocarcinoma pulmonar
El adenocarcinoma pulmonar es uno de los tipos más frecuentes de cáncer de pulmón no microcítico. Se origina en células que producen sustancias como la mucosidad y suele desarrollarse en las zonas periféricas del tejido pulmonar.
Su evolución depende de distintos factores, entre ellos la extensión de la enfermedad, las características del tumor y el estado general del paciente.
Cuando la lesión se encuentra localizada, la cirugía puede ser una alternativa terapéutica con intención curativa. En estos casos, los especialistas pueden recomendar una lobectomía, un procedimiento que consiste en extirpar uno de los lóbulos del pulmón afectado.
En el caso de León XIV, los médicos retiraron el lóbulo inferior del pulmón derecho. La información difundida por la Santa Sede confirmó el diagnóstico mediante el examen histológico intraoperatorio.
Cómo sigue la recuperación del papa León XIV
El parte médico indicó que la intervención concluyó satisfactoriamente y que no se registraron complicaciones quirúrgicas. Después de un período de observación, el Papa regresó a su habitación en el Hospital Gemelli.
La evolución clínica y los resultados de los estudios posteriores serán importantes para determinar los próximos pasos del seguimiento médico. El diagnóstico, por sí solo, no permite establecer el pronóstico individual ni anticipar todas las medidas terapéuticas que podrían resultar necesarias.
La hospitalización y la recuperación también tendrán incidencia en la agenda pública del Pontífice, cuyos compromisos dependerán de las indicaciones de los profesionales que lo atienden.
La salud de León XIV se convirtió así en un asunto de relevancia internacional, mientras se aguardan nuevas precisiones oficiales sobre su evolución y el tratamiento posterior.

