Flávio Bolsonaro, de 45 años, pasó en pocos meses de ocupar un lugar secundario dentro de la política brasileña a convertirse en el candidato del bolsonarismo para disputar la Presidencia frente a Luiz Inácio Lula da Silva. El senador, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, fue elegido por su padre para representar a la derecha brasileña en las elecciones y logró avanzar al balotaje presidencial del 25 de octubre.
Su llegada a esta instancia está estrechamente vinculada con el peso político de su apellido. Flávio es el primogénito de Jair Bolsonaro y construyó toda su carrera dentro del espacio político de su padre. Sin embargo, hasta hace poco tiempo no era considerado la principal figura de la familia para competir por la Presidencia.
El hijo mayor de Jair Bolsonaro
Flávio Bolsonaro es abogado y comenzó su carrera política muy joven. A los 21 años fue elegido legislador estadual de Río de Janeiro y, posteriormente, llegó al Senado brasileño a los 37 años.
A diferencia de su padre, construyó durante años un perfil de bajo protagonismo nacional. Tampoco había mostrado públicamente aspiraciones presidenciales, mientras que otros integrantes de la familia fueron adquiriendo mayor exposición.
Su hermano Eduardo Bolsonaro tuvo un papel destacado en la política nacional durante los últimos años. A su vez, Michelle Bolsonaro, esposa de Jair Bolsonaro, contaba con una importante llegada entre los sectores evangélicos y también aparecía como una posible alternativa para representar al espacio político de la familia.
Finalmente, Jair Bolsonaro eligió a Flávio como candidato.
La decisión modificó el escenario interno del sector y convirtió al senador en el principal representante electoral de la familia Bolsonaro para esta elección.
Una candidatura construida sobre el apellido Bolsonaro
La trayectoria de Flávio estuvo siempre vinculada a la de su padre. Incluso durante la campaña buscó diferenciarse de Jair Bolsonaro a través de un estilo más sobrio y menos confrontativo.
El senador se definió como “más moderado” que su padre y procuró mostrarse sereno durante la campaña electoral.
Sin embargo, distintos analistas consultados por TN señalaron que su principal fortaleza política está relacionada precisamente con su vínculo familiar.
“El vínculo familiar explica el éxito que tuvo Flávio en su carrera política”, sostuvo Marco Teixeira, analista de la Fundación Getúlio Vargas de Río de Janeiro.
En la misma línea, el analista Fernando Guarnieri, de la Universidad de San Pablo, consideró que Flávio representa más a una derecha tradicional y pragmática que a los sectores más radicalizados.
Guarnieri también cuestionó su trayectoria política y sostuvo que su apellido fue determinante para su crecimiento electoral.
Su perfil político y religioso
Flávio Bolsonaro es padre de dos hijas y se identifica como un ferviente evangélico. Uno de los principales lemas utilizados durante su campaña fue “Ven con fe”.
Su discurso político estuvo alineado con el espacio que representa su padre y con distintos referentes internacionales de la derecha.
Entre ellos se encuentra el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a quien Flávio admira. También recibió el respaldo político de Javier Milei, con quien comparte afinidades ideológicas.
El apoyo del mandatario argentino se produjo en un contexto de fuerte enfrentamiento entre Milei y Lula da Silva. Las diferencias entre ambos dirigentes derivaron incluso en una crisis diplomática entre Argentina y Brasil que terminó con el retiro de los respectivos embajadores.
Los conflictos dentro de la familia Bolsonaro
La candidatura de Flávio no estuvo exenta de conflictos internos. Uno de los principales episodios ocurrió con su madrastra, Michelle Bolsonaro.
La disputa entre ambos llegó a hacerse pública y la ex primera dama difundió un video en sus redes sociales en el que denunció haber sido “humillada” por su hijastro.
La situación generó tensión dentro del entorno familiar y llegó a poner en riesgo la candidatura de Flávio, especialmente porque Michelle contaba con respaldo entre sectores evangélicos y también tenía aspiraciones políticas propias.
Finalmente, Flávio le pidió disculpas y la relación volvió a encaminarse.
Michelle, por su parte, fue elegida senadora en las elecciones de este domingo.
Los cuestionamientos y las investigaciones
La campaña presidencial también estuvo atravesada por cuestionamientos vinculados con la trayectoria política de Flávio Bolsonaro.
Uno de los antecedentes mencionados en torno a su carrera es la denominada “rachadinha”, una práctica consistente en quedarse con parte del salario de empleados.
También fue señalado por sus vínculos con sectores de las milicias de Río de Janeiro. Según el análisis citado por TN, Flávio había condecorado a un conocido miliciano y empleado a familiares de esa persona.
Durante los últimos meses, además, el senador quedó involucrado en una investigación por sospechas de corrupción y lavado de dinero.
El caso surgió a partir de su pedido a un conocido banquero detenido por estafa para financiar un biopic sobre su padre.
Flávio negó haber cometido irregularidades, aunque reconoció que había contactado al empresario y que incluso había viajado en su avión privado.
El respaldo de Jair Bolsonaro y el desafío frente a Lula
El respaldo de Jair Bolsonaro terminó siendo decisivo para que Flávio se convirtiera en el candidato presidencial del espacio.
El expresidente, condenado a 27 años de prisión por golpismo, encontró en su hijo mayor al dirigente que podía continuar su proyecto político y competir contra Lula por la Presidencia de Brasil.
La elección de Flávio también permitió al bolsonarismo mantener la disputa por el poder en el país, luego de que Jair Bolsonaro quedara fuera de la carrera electoral.
Ahora, el senador deberá enfrentar a Lula da Silva en el balotaje previsto para el 25 de octubre.
El desafío será trasladar el peso político de la familia Bolsonaro a una candidatura propia. El propio Flávio reconoció la dificultad de esa tarea con una comparación que resume buena parte de su campaña:
“Es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, afirmó recientemente durante un acto en Río de Janeiro.

