El otoño se consolidó como una de las estaciones preferidas por quienes practican running. Las temperaturas moderadas, la menor exposición al calor extremo y un entorno más agradable para entrenar hacen que esta época del año sea ideal para comenzar a correr y sostener el hábito en el tiempo.
A diferencia del verano, donde las altas temperaturas pueden generar agotamiento y deshidratación, o del invierno, donde el frío suele desalentar la actividad física al aire libre, el otoño ofrece un equilibrio climático que favorece tanto a corredores experimentados como a quienes recién comienzan.
Por qué el otoño es ideal para empezar a correr
Durante esta época, el cuerpo puede adaptarse de manera más progresiva al esfuerzo físico. El clima fresco reduce el impacto del calor sobre el organismo y permite entrenamientos más cómodos y sostenibles.
Además de los beneficios físicos, correr en otoño también aporta ventajas emocionales. La actividad física favorece la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, hormonas relacionadas con el bienestar y el buen estado de ánimo. Esto ayuda a combatir el estrés y la llamada “depresión otoñal”, frecuente durante la transición hacia estaciones con menos horas de luz.
Otro punto destacado es el fortalecimiento del sistema inmunológico. El ejercicio aeróbico moderado y constante contribuye a mejorar las defensas del organismo, ayudando a enfrentar con mayor preparación la llegada del invierno y los resfriados típicos de la temporada.

Cómo empezar a correr desde cero
Para quienes nunca hicieron running, especialistas recomiendan iniciar de forma gradual. Dolores Collante Mansilla, atleta y entrenadora de la Selección Nacional de Pentatlón Moderno, explicó que lo más importante es avanzar de menor a mayor.
“Lo ideal es arrancar combinando trote y caminata para evaluar el estado físico y evitar exigencias innecesarias”, señaló.
Una de las estrategias más utilizadas consiste en alternar:
- 30 segundos de trote suave
- 30 segundos de caminata
Este método puede repetirse varias veces durante el entrenamiento. Con el paso de las semanas, se puede aumentar progresivamente el tiempo de trote y disminuir las pausas caminando.
La importancia de la hidratación en running
Aunque las temperaturas sean más bajas, la hidratación sigue siendo fundamental. Muchas personas suelen descuidarla durante los días frescos, pero mantener una buena ingesta de agua es clave tanto para el rendimiento como para la recuperación muscular.
Los especialistas recomiendan:
- Consumir entre 400 y 600 ml de agua unas dos horas antes de correr.
- Tomar pequeños sorbos cada 15 o 20 minutos durante la actividad física.
- Incorporar bebidas isotónicas en entrenamientos de más de una hora para reponer electrolitos.
Además, es importante mantener el consumo diario recomendado de agua, incluso en jornadas donde no se perciba sensación de sed.
Ropa y zapatillas adecuadas para correr en otoño
Otro aspecto clave es elegir correctamente la indumentaria. Las prendas transpirables y con propiedades térmicas ayudan a mantener la temperatura corporal sin acumular humedad, evitando enfriamientos después del entrenamiento.
También resulta fundamental utilizar zapatillas específicas para running, ya que ofrecen mejor amortiguación y reducen el riesgo de lesiones.
La constancia, el verdadero secreto del running
Más allá de la exigencia física, sostener el hábito es uno de los mayores desafíos. Por eso, los entrenadores recomiendan establecer horarios fijos de entrenamiento y seguir una planificación progresiva.
Contar con un compañero para correr o sumarse a grupos de running puede ser una herramienta importante para mantener la motivación y evitar abandonar la rutina.
Además, especialistas remarcan que no debe existir presión excesiva. La constancia se construye paso a paso y los avances llegan con el tiempo. Si un día no se puede entrenar, simplemente se retoma la actividad al siguiente.
Chequeos médicos antes de empezar a correr
Antes de iniciar cualquier actividad física, especialmente para personas sedentarias o mayores de 35 años, se recomienda realizar controles médicos generales y, si es posible, un chequeo cardiológico.
Además, los profesionales sugieren contar con acompañamiento de entrenadores o especialistas en deporte para planificar entrenamientos acordes a cada nivel físico y prevenir lesiones.

