En política hay cosas que nos sorprenden todos los días. O no tanto.
Un empresario del norte santafesino nos comentó días pasados que un tal «Carozo», muy conocido por esos lugares de la provincia de Santa Fe, le pidió tomar un café porque tenía algo que proponerle.
El empresario, que tiene una agenda muy completa por la importancia de sus actividades, accedió al encuentro.
Lo curioso es que, después de unos minutos tomando un cafecito, «Carozo» le habría propuesto: «Tengo algunas obras y proyectos que te pueden favorecer; a cambio, necesito un 20».
El empresario, que tiene línea directa con cualquier gobernante del país, lo miró atónito. No entendía nada. ¿O sí?
Lo cierto es que el empresario, con valores y con cero intención de hacer este tipo de «negocios», le exigió que se retirara, con un tono elevado y ofuscado.
«Este tipo no tiene miramientos, es capaz de cualquier cosa», le comentó el empresario a un amigo.
A lo que ambos coincidieron: «Lo conocemos a Carozo, sabemos que toda su vida hizo lo mismo».
«Carozo», que viviría en una localidad donde las naranjas y mandarinas brillan, sigue ofertando sin importarle nada.
¡¡¡Cuánta impunidad!!!

