Este año, Rosario demostró que está a la altura de los destinos más turísticos del país con 1.910.860 visitantes en el primer trimestre del 2026. Pero esto no es nuevo, refleja una tendencia que la ciudad ya viene anticipando desde hace un par de años.
Además, la ocupación hotelera promedió el 54%, doce puntos por encima del año anterior, con un pico del 66% en mayo. Hasta ahora, junio fue el mes más movido, con cerca de 413 mil personas viajaron o sacaron sus pasajes a Rosario en apenas treinta días.
La comparación año contra año refleja que en el primer cuatrimestre, Rosario pasó de 688.779 visitantes en 2024 a 788.355 en 2025, y este año trepó a 853.144. Son 8,2% más que el año pasado y casi 24% más que hace dos.
La agenda de recitales y festivales, los congresos y el turismo corporativo son algunas de las principales causas del crecimiento. Casi el 19% de los visitantes del semestre fueron excursionistas que llegaron puntualmente por eventos culturales y convenciones. A eso se suman las escapadas de fin de semana largo, el turismo deportivo pegado a la identidad futbolera del lugar y la recuperación de los vuelos.
La conectividad internacional acompaña ese movimiento. En marzo el tráfico internacional del aeropuerto creció 73% interanual. Para julio, San Pablo ya tenía seis frecuencias semanales, con vuelo diario previsto para septiembre; Punta Cana suma tres frecuencias desde junio y hay una conexión directa con Madrid anunciada para octubre. Pero ojo, esas cifras cuentan salidas y llegadas, no solo turistas extranjeros que entran.
Además de las razones que repasamos, Rosario tiene atractivos que hacen que los visitantes la vuelvan a elegir. El principal es el Monumento Nacional a la Bandera, inaugurado en 1957 sobre el sitio del primer izamiento de 1812. Tiene una torre de casi 70 metros y la Cripta de Belgrano. Alrededor se despliega la costanera del Paraná, el Parque Independencia, el Castagnino y el Macro montado en los viejos silos frente al río, los circuitos autoguiados de Messi y Di María y la Calle Recreativa de los domingos con sus 35 kilómetros sin autos.
Aunque los números crecieron este año, es una tendencia que viene construyéndose en conjunto entre la identidad propia de la ciudad y los eventos y decisiones turísticas que impulsan día a día las visitas.

