El Gobierno nacional analiza distintas alternativas para reforzar su disponibilidad de dólares de cara a 2027, en un escenario marcado por los vencimientos de deuda y una eventual mayor demanda de divisas por parte del sector privado.
El tema tomó relevancia durante la reciente agenda económica en Nueva York, donde el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo encuentros con inversores antes del discurso del presidente Javier Milei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La demanda privada de dólares, en el centro de la escena
El programa financiero presentado por el Gobierno contempla vencimientos por unos US$24.900 millones durante 2027, junto con fuentes de financiamiento por un monto similar. Sin embargo, ese cálculo está concentrado en las necesidades financieras del Tesoro y no incorpora una eventual presión adicional generada por la dolarización de carteras privadas.
Algunas estimaciones del mercado ubican la demanda potencial de divisas para 2027 entre US$30.000 millones y US$40.000 millones, aunque se trata de proyecciones sujetas a la evolución de la economía y del mercado cambiario.
La preocupación se vincula también con el comportamiento observado durante los últimos meses. Datos del Banco Central citados en el informe señalan que las compras netas de moneda extranjera de las personas humanas pasaron de US$2.821 millones en junio a US$4.124 millones en julio, un incremento mensual del 46,2%.
Además, según datos privados mencionados por la Agencia Noticias Argentinas, la dolarización de carteras se habría acelerado desde mayo.

El nivel de reservas y el margen de intervención
En este contexto, analistas del mercado plantean la necesidad de contar con un mayor nivel de liquidez en moneda extranjera para enfrentar eventuales episodios de presión cambiaria.
Uno de los especialistas consultados por Noticias Argentinas consideró que un nivel de poder de fuego cercano a los US$20.000 millones líquidos permitiría contar con un margen adicional frente a las necesidades financieras y cambiarias.
El desafío para el equipo económico consiste en administrar simultáneamente los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda, continuar con la acumulación de reservas y mantener capacidad de intervención ante eventuales movimientos del mercado.
Nuevas fuentes de financiamiento
Ante este escenario, el Gobierno analiza ampliar las herramientas disponibles para obtener financiamiento. Según fuentes citadas por Noticias Argentinas, además del respaldo de Estados Unidos, se evalúa recurrir nuevamente a bancos internacionales.
Desde comienzos de septiembre, el Ministerio de Economía mantiene conversaciones para conseguir alrededor de US$1.000 millones en nuevos créditos privados respaldados por garantías de organismos regionales.
La CAF ya aprobó una garantía por US$250 millones, mientras que Fonplata también avanzó con un programa de garantías. Estas herramientas permitirían respaldar préstamos por aproximadamente US$500 millones y, en conjunto, alcanzar una cifra cercana a los US$1.000 millones.
El antecedente de los organismos internacionales
Durante 2026, el Gobierno ya utilizó mecanismos similares de financiamiento con respaldo de organismos multilaterales.
A través de garantías del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), consiguió unos US$3.200 millones durante el año.
La estrategia apunta a diversificar las fuentes de financiamiento y, al mismo tiempo, fortalecer la posición de liquidez en moneda extranjera.
El rol de los REPO con bancos internacionales
Otra de las herramientas utilizadas por el Banco Central fueron las operaciones de REPO, acuerdos mediante los cuales la autoridad monetaria obtiene financiamiento de entidades internacionales utilizando determinados activos como respaldo.
En enero, seis bancos participaron de una operación por US$3.000 millones con el Banco Central. Posteriormente, en julio, el BCRA refinanció US$6.000 millones en REPO con diez bancos internacionales, con vencimientos previstos para septiembre de 2028.
La operación permitió despejar compromisos correspondientes a 2026 y 2027 y extender los plazos de vencimiento.
Un año electoral con mayores necesidades financieras
Con este escenario, el Gobierno busca llegar a 2027 con mayor margen financiero y herramientas adicionales para afrontar las necesidades de dólares.
El objetivo combina el cumplimiento de los compromisos de deuda del Tesoro con el fortalecimiento de la posición externa del Banco Central. La evolución de la demanda privada de divisas será uno de los factores que determinarán la presión sobre el mercado cambiario durante los próximos meses.
Las negociaciones con organismos internacionales, bancos privados y otros actores financieros forman parte de una estrategia destinada a ampliar el respaldo disponible antes de un año en el que las necesidades financieras y la dinámica cambiaria tendrán especial relevancia.

