La misión Artemis II de la NASA logró superar con éxito uno de sus momentos más delicados: el paso por la cara oculta de la Luna. Tras aproximadamente 40 minutos sin comunicación, la nave Orión restableció contacto con la Tierra y avanzó hacia su regreso.
El restablecimiento de la señal marcó un hito clave en la misión, ya que confirmó el correcto funcionamiento de los sistemas en un entorno donde las comunicaciones quedan completamente bloqueadas.
Silencio en la cara oculta de la Luna
Durante el sobrevuelo, la cápsula permaneció incomunicada debido a que la masa de la Luna bloquea las señales de radio, una situación habitual en este tipo de misiones. Este fenómeno ya se había registrado por última vez en la histórica Apolo 17 en 1972.
El contacto se restableció desde el centro de control en Houston, donde los equipos celebraron la reconexión con la tripulación.
Observación directa y estudios científicos
Durante ese período, los astronautas realizaron tareas clave de observación. Entre ellos se destacan Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen.
La observación directa permitió identificar detalles de la superficie lunar que no siempre captan las cámaras, como variaciones de color y textura.
Uno de los puntos más relevantes analizados fue la cuenca Oriental, un gigantesco cráter de impacto de aproximadamente 930 kilómetros de diámetro.
Tecnología clave para la comunicación espacial
La comunicación entre la nave y la Tierra se sostiene mediante sistemas avanzados como la Red del Espacio Profundo y la Red del Espacio Cercano. Estas redes permiten mantener contacto continuo mediante antenas ubicadas en distintos puntos del planeta.
Además, la misión incorpora un sistema de comunicaciones ópticas por láser que multiplica hasta cien veces la capacidad de transmisión de datos, lo que representa un avance significativo para futuras misiones espaciales.
Inicio del regreso a la Tierra
Tras completar el sobrevuelo lunar, Artemis II inició su trayectoria de retorno, con salida de la influencia gravitatoria de la Luna prevista para el martes.
La misión, que despegó desde Cabo Cañaveral, tiene una duración estimada de diez días y marca el regreso de astronautas a la órbita lunar después de más de 50 años.
Este vuelo es un paso clave dentro del programa Artemis, que busca llevar nuevamente humanos a la superficie lunar en los próximos años y establecer una presencia sostenida como antesala de futuras misiones a Marte.

