Una marca histórica en la carrera más exigente
Jorge “Loco” Larry logró una actuación destacada en la Maratón de Boston, una de las competencias más prestigiosas del mundo, al completar el recorrido en 2 horas y 33 minutos. Con ese tiempo, se posicionó como el mejor argentino de la prueba, sosteniendo un ritmo de 3:37 por kilómetro en un circuito reconocido por su dureza.
La competencia, que se disputa desde 1897, exige clasificación previa, lo que eleva el nivel de exigencia. Larry accedió gracias a sus marcas en Buenos Aires y Nueva York, sin invitaciones ni atajos, en un proceso que demandó constancia y planificación.
El desafío de Boston: estrategia y resistencia
El trazado de Boston incluye sectores complejos como las Newton Hills y la emblemática Heartbreak Hill, donde muchos corredores pierden rendimiento. En ese contexto, Larry mantuvo regularidad y solidez durante toda la carrera, una de las claves de su resultado.
“Es una carrera muy exigente, no podés equivocarte. Tenés que tener estrategia y mucha cabeza”, explicó el atleta tras la competencia.
Una historia que empezó tarde, pero con decisión
El dato que más impacta no es solo su marca, sino su edad: 47 años. Larry comenzó a competir de manera más seria recién en 2020, luego de años en los que el deporte fue una actividad secundaria.
Su historia tuvo un punto de inflexión tras la muerte de su padre, lo que lo llevó a replantear sus prioridades. Desde entonces, el running pasó a ser parte central de su vida, no solo como actividad física, sino como una forma de disciplina y equilibrio personal.
Rutina de élite con vida laboral y familiar
Lejos del profesionalismo tradicional, Larry combina entrenamientos de alto rendimiento con su trabajo como ingeniero electrónico y gerente de producción, además de su rol como padre de tres hijos.
Su rutina incluye entrenamientos diarios desde la madrugada y sesiones dobles por la tarde, con fondos largos los fines de semana. La disciplina y las renuncias forman parte de su preparación, en un esquema completamente autofinanciado.
El running como estilo de vida
El apodo “Loco” refleja su compromiso: entrena en cualquier condición climática y se integra a distintos grupos de corredores. Para Larry, correr es una pasión y una forma de vida, que también le permitió construir vínculos y comunidad.
Además, destaca el potencial del atletismo tucumano y señala la falta de apoyo como una de las principales limitaciones para los nuevos talentos.
Sin techo: nuevos desafíos en el horizonte
Lejos de considerar Boston como un punto final, Larry ya proyecta nuevos objetivos en otras majors internacionales. Su enfoque no está únicamente en los resultados, sino en la experiencia y el proceso.
“Lo importante es intentarlo”, resume, dejando en claro que su historia trasciende lo deportivo. Es un ejemplo de decisión, constancia y de cómo reinventarse sin importar la edad.

