La Justicia habilitó la venta de los activos de SanCor
Tras solicitar su propia quiebra en abril, la histórica cooperativa láctea SanCor ya tiene un precio oficial de venta. La Justicia santafesina dispuso la licitación pública de sus activos, integrados por seis plantas industriales y un paquete de marcas con fuerte posicionamiento en el mercado argentino.
La base total de la operación fue fijada en USD 52,1 millones, de los cuales USD 27,4 millones corresponden a las plantas industriales y USD 24,7 millones al conjunto de marcas y submarcas.
Cómo se dividirán los activos
El proceso de venta contempla siete lotes. Los primeros seis corresponden a las plantas ubicadas en las provincias de Santa Fe y Córdoba, mientras que el séptimo incluye los activos intangibles de la empresa.
Dentro de este último lote, la marca SanCor fue valuada en USD 18,7 millones, mientras que submarcas como Mendicrim, Tolem y Quesabores suman otros USD 6 millones.
En cuanto a las plantas industriales, la de Devoto encabeza las valuaciones con USD 7 millones. Le siguen la planta de Gálvez, con USD 5,5 millones, y las de La Carlota y Balnearia, con USD 5 millones cada una. La planta de San Guillermo fue valuada en USD 2,5 millones y la de Sunchales, afectada recientemente por un incendio, quedó tasada en USD 2,4 millones tras una reducción del 20%.
Seis empresas ya manifestaron interés
Según la resolución judicial, los interesados podrán presentar ofertas por activos individuales, por combinaciones de plantas o por la totalidad del negocio.
Para participar, deberán adquirir un pliego con un valor de USD 10.000 y constituir una garantía equivalente al 10% del monto ofertado.
El juzgado también informó que la evaluación no se basará únicamente en el precio ofrecido, sino que se tendrán en cuenta los antecedentes de los oferentes y los proyectos de continuidad operativa y laboral.
Entre los interesados mencionados por el gremio Atilra aparecen empresas del sector lácteo como Savencia, propietaria de Milkaut; Adecoagro, fabricante de Las Tres Niñas; Punta del Agua; Elcor, dueña de La Tonadita; y La Tarantela. También figura el empresario Gustavo Scaglione, quien analiza presentar una propuesta integral junto a socios del exterior.
La expectativa del proceso es que un único comprador adquiera la totalidad de la compañía y sus activos.
El final de una larga crisis financiera
La quiebra de SanCor fue el desenlace de varios años de deterioro económico y productivo. El concurso preventivo iniciado en febrero de 2025 no logró revertir la situación y la cooperativa terminó solicitando su propia quiebra ante una deuda superior a los USD 120 millones.
El juez Marcelo Gelcich calificó el escenario como una «quiebra indirecta por frustración anticipada y expresamente reconocida del trámite preventivo» y sostuvo que la empresa «no resulta económicamente viable en el mediano plazo».
Pese a la quiebra, la Justicia autorizó la continuidad operativa de la firma con el objetivo de preservar las fuentes laborales de 914 trabajadores, al considerar que un cese total de las actividades provocaría perjuicios para empleados, acreedores y proveedores.

