Bielsa habló del Mundial y del peso de las expectativas
El entrenador de la selección uruguaya, Marcelo Bielsa, brindó una extensa conferencia de prensa en la que analizó el clima previo al Mundial 2026, certamen en el que Uruguay integrará el Grupo junto a España, Cabo Verde y Arabia Saudita.
Durante su intervención, el técnico argentino se mostró sorprendido por algunos comentarios que indican una supuesta falta de entusiasmo de cara a la máxima cita del fútbol internacional.
“Escucho mucho que no hay entusiasmo de cara al Mundial. Lo escucho aquí y también en Argentina”, expresó Bielsa, quien aseguró que le resulta difícil creer esa percepción en países con una fuerte tradición futbolística.
La responsabilidad de dirigir una selección
El exentrenador de Argentina y Chile sostuvo que vive la previa mundialista con ilusión, expectativa y satisfacción, aunque reconoció que esas emociones están acompañadas por una enorme responsabilidad.
“Asumir la ilusión de la gente es una carga muy grande”, explicó Bielsa al recordar una conversación que mantuvo años atrás con Eduardo Berizzo sobre lo que significa dirigir una selección nacional.
Según relató, Berizzo comparó esa responsabilidad con cargar una piedra de mil kilos sobre la espalda, una metáfora que representa el compromiso de responder a las expectativas de millones de hinchas.
La frase que generó repercusión
Uno de los momentos más destacados de la conferencia llegó cuando Bielsa habló sobre el valor emocional que tiene la posibilidad de ganar una Copa del Mundo.
“Yo gano una fortuna. Si todo lo que gané en los años que estoy aquí me lo piden a cambio de salir entre los cuatro primeros o ser campeón del mundo, juro que lo haría”, afirmó.
El entrenador remarcó que el fútbol genera alegrías que trascienden lo económico, especialmente para los sectores más humildes de la sociedad.
“Los que menos tienen necesitan de las felicidades que no se pagan. Quieren que el fútbol los haga felices”, señaló.
La experiencia mundialista de Bielsa
Marcelo Bielsa cuenta con experiencia en la máxima competencia internacional. Al frente de la selección argentina dirigió el Mundial de Corea-Japón 2002, luego de una destacada campaña en las Eliminatorias Sudamericanas. Sin embargo, el equipo quedó eliminado en la fase de grupos.
Años más tarde condujo a Chile en el Mundial de Sudáfrica 2010, donde logró clasificar a los octavos de final tras el regreso de la Roja a una Copa del Mundo luego de 12 años. Su recorrido terminó en esa instancia tras caer frente a Brasil.
Ahora, el técnico argentino afronta un nuevo desafío mundialista con Uruguay, con el objetivo de llevar al seleccionado celeste a competir entre los principales candidatos del torneo.

