La muerte del periodista sanlorencino Alejandro Perea generó dolor entre colegas, familiares y amigos, pero también abrió una serie de interrogantes sobre la atención médica que recibió en las horas previas a su fallecimiento.
La familia del periodista cuestiona el procedimiento llevado adelante en el Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo y sostiene que existieron demoras y diagnósticos que no habrían permitido determinar a tiempo el cuadro que atravesaba. Los hechos deberán ser establecidos mediante la investigación correspondiente.
Las horas previas al traslado
Según el relato de familiares y allegados, Perea se encontraba en su domicilio junto a su hijo cuando, durante la madrugada, comenzó a presentar fuertes dolores y molestias abdominales.
Ante el agravamiento del cuadro, alrededor de las 7 de la mañana fue trasladado al Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo para recibir atención médica.
De acuerdo con la versión aportada por su entorno, durante aproximadamente siete horas permaneció en el establecimiento sanitario, mientras se evaluaban distintas posibles causas para los síntomas que presentaba.
La familia sostiene que durante ese período se habrían realizado diferentes evaluaciones y que no se habría llegado a un diagnóstico certero que permitiera establecer con precisión el origen del cuadro.
El traslado a Rosario
Ya entrada la tarde-noche, y siempre de acuerdo con el relato de familiares y allegados, desde el hospital se decidió derivar a Perea a un sanatorio de la ciudad de Rosario.
Para entonces, según sostiene su entorno, habían transcurrido varias horas desde su ingreso al hospital de San Lorenzo.
En Rosario se intentó continuar con la atención y estabilizar al periodista, aunque finalmente falleció días atrás.
La familia considera que el tiempo transcurrido entre el ingreso al hospital y la derivación pudo haber sido determinante, una cuestión que deberá ser analizada por profesionales y por la Justicia a partir de la documentación médica y demás elementos de prueba.
Cuestionamientos de la familia
Luego del fallecimiento, familiares de Perea cuestionaron públicamente las explicaciones brindadas por las autoridades del Hospital Granaderos a Caballo.
Desde su entorno aseguran que existen contradicciones entre lo informado por el establecimiento sanitario y lo que ellos conocen a partir de lo ocurrido durante esas horas.
Estas acusaciones forman parte del planteo que la familia pretende llevar adelante y deberán ser corroboradas o descartadas en el marco de la investigación judicial.
El objetivo será determinar si existieron responsabilidades, demoras o eventuales irregularidades en la atención recibida por el periodista.
El recuerdo de un periodista y amigo
Más allá de la investigación que deberá establecer qué ocurrió, la muerte de Alejandro Perea provocó un profundo impacto entre quienes compartieron con él años de trabajo y amistad.
Perea era periodista y una figura conocida en el ámbito de la comunicación de San Lorenzo y la región. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona cercana, conversadora y especialmente predispuesta al encuentro con amigos.
El periodismo, la política, el fútbol y las cuestiones de la vida cotidiana eran algunos de los temas que compartía habitualmente. También disfrutaba de organizar reuniones alrededor de un café, una comida o una copa de vino.
Para muchos de sus colegas, Perea representaba además una forma de ejercer el periodismo vinculada a los códigos y vínculos personales de otras épocas, donde la confianza y el respeto por el off the record tenían un valor central.
Ahora será la Justicia la que deberá determinar qué ocurrió durante aquellas horas en el Hospital Granaderos a Caballo y si existió algún tipo de responsabilidad en la atención que recibió.
Para su familia y sus amigos, la búsqueda de respuestas recién comienza.
Abrazo al cielo, Ale.

