Raquel Chan, distinguida por la UNESCO en París
La investigadora superior del CONICET, profesora titular de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), Raquel Chan, recibió el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” 2026, en representación de América Latina y el Caribe.
La distinción reconoce sus aportes en biotecnología agrícola, especialmente por el desarrollo de tecnologías que permiten generar cultivos más tolerantes a la sequía, un avance considerado estratégico frente al cambio climático y la creciente demanda de alimentos.
El desarrollo de la tecnología HB4
A lo largo de su carrera, Chan y su equipo impulsaron el desarrollo y patentamiento de variedades de trigo, maíz, arroz y soja resistentes al estrés hídrico mediante la tecnología HB4.
Estos avances tienen un impacto directo en la producción agropecuaria, ya que ayudan a reducir pérdidas ocasionadas por fenómenos climáticos extremos y aportan herramientas para fortalecer la seguridad alimentaria a nivel global.
Un discurso en defensa de la ciencia y la educación pública
Durante la ceremonia realizada el pasado 11 de junio en París, la científica santafesina pronunció un discurso en el que destacó el valor del conocimiento científico como motor de desarrollo y soberanía.
«Los países ricos lo son porque invierten en ciencia, y los países pobres siguen siendo pobres porque no lo hacen», expresó Chan al recordar una histórica reflexión del premio Nobel argentino Bernardo Houssay.
Además, remarcó que la ciencia está presente en la vida cotidiana, desde el agua potable hasta los medicamentos, y cuestionó que en algunos países todavía sea considerada un lujo.
El rol de las mujeres en la investigación científica
La edición 2026 del Premio L’Oréal-UNESCO reconoció a cinco científicas de distintos continentes por sus contribuciones en áreas vinculadas con la salud y el medio ambiente.
En ese contexto, Chan también hizo referencia a las desigualdades de género que persisten en el ámbito científico y sostuvo que «el mundo realmente necesita a la ciencia, y la ciencia necesita a las mujeres».
Al cerrar su mensaje, agradeció a su familia, colegas y estudiantes, y destacó el papel de las instituciones públicas en su formación.
«Las escuelas públicas, las universidades públicas y el CONICET me educaron y siguen demostrando que invertir en las mentes humanas es la única manera de construir una sociedad mejor para todos», concluyó.

