El exceso de lluvias dejó sectores de los Bajos Submeridionales sin piso y redujo los espacios disponibles para que el ganado pueda alimentarse y descansar.
Durante los primeros cuatro meses de 2026, en Vera y Pintado se acumularon más de 1.100 milímetros de lluvia, mientras que el promedio anual de la zona ronda los 900 milímetros. El escenario se suma al pronóstico que anticipa una posible influencia del fenómeno de El Niño durante la segunda mitad del año.
Sebastián Volkart, vicepresidente de la Sociedad Rural de Vera, explicó que el movimiento de animales aumentó de manera significativa. Los productores trasladan sus rodeos desde los sectores bajos hacia los denominados domos, las zonas más elevadas que todavía permanecen fuera del agua.
No quedan campos disponibles para alquilar
El principal problema es que los lugares altos comienzan a quedar saturados. La demanda de campos para recibir hacienda creció al mismo tiempo que disminuyó la disponibilidad de establecimientos para alquilar.
Algunos productores lograron anticiparse y trasladaron los animales dentro de sus propios campos. Otros tuvieron que recorrer varios kilómetros para encontrar establecimientos disponibles e incluso buscar alternativas fuera del departamento Vera.
Ante la falta de espacio, también comenzaron a aparecer ventas de urgencia. Algunos ganaderos optaron por desprenderse de parte de sus rodeos, mientras que otros enviaron animales a recría para reducir la presión sobre los campos afectados.
Según Volkart, incluso hay productores que decidieron vender la totalidad de sus vacas porque no encontraron un lugar donde ubicarlas.
Un departamento con unos 700.000 bovinos
Vera cuenta con alrededor de 700.000 cabezas de ganado, aunque la situación no afecta por igual a todos los productores ni implica que todo el rodeo deba ser trasladado.
El mayor impacto se concentra en los establecimientos ubicados en los Bajos Submeridionales y en las islas, donde el avance del agua limita los espacios disponibles.
Por ahora, la hacienda se mantiene en buenas condiciones y existe abundante pasto. Sin embargo, los productores advierten que el panorama podría complicarse si continúan las precipitaciones y los animales permanecen durante períodos prolongados en campos anegados.
El agua también complica los caminos
A las dificultades dentro de los establecimientos se suma el estado de los caminos rurales. Las lluvias dejaron numerosos caminos de tierra en condiciones complicadas, lo que dificulta el ingreso de camiones para trasladar la hacienda.
La situación también afecta las tareas de mantenimiento y obras hidráulicas. La provincia avanzó con los procesos para la limpieza de canales principales de los Bajos Submeridionales, pero la humedad del terreno dificulta el ingreso de maquinaria pesada.
La región presenta además una característica que agrava el problema: su escasa pendiente. Los Bajos Submeridionales abarcan más de cinco millones de hectáreas entre el norte de Santa Fe, el sur del Chaco y el sudeste de Santiago del Estero. El agua escurre lentamente y puede permanecer durante semanas en los campos.
El temor a que las lluvias continúen
El posible desarrollo de un período de El Niño durante la segunda mitad del año mantiene en alerta a los productores. Después de años marcados por la falta de agua, el exceso de precipitaciones volvió a convertirse en un problema para la actividad ganadera.
El buen precio actual de la hacienda permite que quienes necesitan vender puedan obtener valores favorables. Sin embargo, para muchos productores desprenderse de sus vacas representa una decisión difícil después de generaciones dedicadas a la ganadería.
La incertidumbre crece mientras los establecimientos buscan alternativas para mantener sus rodeos fuera de las zonas más afectadas. La falta de campos disponibles, el deterioro de los caminos y la posibilidad de nuevas lluvias conforman un escenario complejo para la ganadería del norte santafesino.

