La represión desatada en Irán durante las protestas de enero habría provocado al menos 30.000 muertes en apenas dos días, según revelaron funcionarios de alto rango del Ministerio de Salud iraní citados por la revista TIME. De confirmarse, se trataría de una de las matanzas estatales más graves registradas en tiempos modernos.
Las protestas, que se desarrollaron los días 8 y 9 de enero, habrían superado ampliamente las cifras oficiales reconocidas por el régimen, que hasta el momento admitió poco más de 3.000 fallecidos.
Cifras internas contradicen el relato oficial
De acuerdo con las fuentes citadas por TIME, la magnitud de la violencia colapsó la capacidad logística del Estado. Los hospitales se quedaron sin bolsas para cadáveres y las autoridades recurrieron a camiones de gran porte para trasladar los cuerpos, ante la imposibilidad de continuar usando ambulancias.
Mientras el gobierno mantiene un recuento significativamente menor, la brecha entre los datos internos del Ministerio de Salud y la narrativa pública es considerada abismal por observadores internacionales.
Estimaciones independientes refuerzan las denuncias
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) informó haber confirmado 5.459 muertes, mientras investigaba otros 17.031 casos. Sin embargo, incluso estas cifras podrían subestimar la dimensión real de la represión.
El Dr. Amir Parasta, cirujano germano-iraní, aseguró haber documentado 30.304 muertes a partir de registros hospitalarios y reportes de socorristas. Según explicó, estas cifras no incluyen fallecimientos ocurridos en hospitales militares, cuyos cuerpos suelen evitar los registros civiles.
“Nos estamos acercando a la realidad, pero es probable que el número real sea aún mayor”, afirmó Parasta.
Uso de munición real y escalada letal
Personal médico de Teherán describió un cambio drástico en el tipo de heridas tratadas tras el apagón informativo impuesto la noche del 8 de enero. Los hospitales pasaron de atender lesiones por perdigones a recibir cientos de pacientes con impactos de munición real de alto calibre.
Los heridos llegaban a un ritmo que superó la capacidad de respuesta sanitaria, según relataron cirujanos que pidieron preservar su identidad.
Comparaciones históricas alarmantes
Especialistas en epidemiología de conflictos expresaron su sorpresa por la rapidez y el volumen de muertes en tan corto período. Les Roberts, profesor de la Universidad de Columbia, señaló que los picos de mortalidad más elevados suelen involucrar explosivos, algo que no ocurrió en este caso.
La única comparación histórica de ejecuciones masivas por disparos en 48 horas, según bases de datos consultadas, remite a la masacre de Babyn Yar en 1941, cuando tropas nazis asesinaron a más de 33.000 personas en Ucrania.
Francotiradores y amenazas públicas
Testigos y videos difundidos pese al bloqueo de internet muestran el despliegue de francotiradores en azoteas y camiones con ametralladoras pesadas. El 9 de enero, un oficial de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió por televisión estatal que quienes salieran a protestar lo hacían bajo su propia responsabilidad.
Las historias detrás de las cifras
Entre las víctimas se encuentra Sahba Rashtian, una artista de animación de 23 años asesinada en Isfahán antes del inicio de una manifestación. Durante su entierro, su padre asistió vestido de blanco y declaró: “Mi hija se convirtió en mártir en el camino a la libertad”.
Una amenaza existencial para el régimen
El Consejo de Seguridad Nacional iraní reconoció protestas en unas 4.000 localidades. Analistas consideran que la magnitud de la represión refleja el temor del régimen a un colapso similar al de la Revolución de 1979, que puso fin al gobierno del Sha.

