El crédito gana protagonismo en los hogares santafesinos
El endeudamiento continúa creciendo en Santa Fe y ya forma parte de la economía cotidiana de miles de familias. Según un informe del Centro de Estudios DEMOS, cuatro de cada diez adultos utilizan tarjetas de crédito o préstamos personales para cubrir gastos diarios, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y bajo nivel de consumo.
El estudio, denominado «Entre el ajuste de las familias y el crédito, el consumo masivo se ubica en su piso», fue elaborado por la economista Florencia Camusso y analiza la evolución del consumo y el financiamiento en la provincia.
Los especialistas sostienen que el crédito dejó de ser una herramienta destinada a ampliar el consumo y pasó a funcionar como un recurso para sostener gastos esenciales, mientras aparecen señales de deterioro en la capacidad de pago de los hogares.
Tarjetas y préstamos, las principales fuentes de financiamiento
El relevamiento muestra que el 42,9% de la población adulta mantiene saldos financiados con tarjetas de crédito, un porcentaje superior al promedio histórico provincial, que se ubica en el 39,7%.
En tanto, los préstamos personales alcanzan al 38,2% de los adultos, muy por encima del promedio histórico del 26,1%, reflejando una creciente dependencia del financiamiento para afrontar el día a día.
En contraste, los créditos destinados a inversiones de largo plazo mantienen una incidencia muy baja: los hipotecarios representan apenas el 0,4% y los prendarios el 1,3% del total de deudores.
Para DEMOS, estos datos muestran que el sistema financiero se orienta principalmente al financiamiento del consumo corriente y no a la compra de viviendas o bienes durables.
El consumo permanece en niveles bajos
El informe también señala que, si bien el consumo dejó de registrar caídas pronunciadas, todavía no evidencia una recuperación sostenida.
Entre los factores que explican esta situación se encuentra la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. De acuerdo con el estudio, en abril de 2026 los ingresos reales retrocedieron un 3,5% en el sector privado y un 18,3% en el sector público, mientras continuaron aumentando los costos de servicios, combustibles, alquileres y otros gastos básicos.
Como consecuencia, una mayor proporción de los ingresos familiares se destina a cubrir alimentos y servicios esenciales, reduciendo la capacidad de compra para otros bienes y actividades.
Crecen los deudores con dificultades para pagar
Otro de los puntos destacados del informe es el deterioro de la calidad crediticia.
Con datos del Banco Central correspondientes a marzo de 2026, el 16,4% de los deudores vinculados al consumo se encuentra en situación de riesgo, lo que refleja un incremento de las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras.
Desde DEMOS sostienen que este escenario confirma un cambio en el uso del crédito: más que una herramienta para impulsar el consumo, se convirtió en un mecanismo para sostener el gasto básico de los hogares frente a la pérdida del ingreso real.

