La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, visitó este lunes la ciudad de Rosario para asistir a una misa en homenaje a su padre, fallecido hace cinco años durante la pandemia de Covid-19.
La ceremonia religiosa se realizó en la Catedral Basílica Santuario Nuestra Señora del Rosario y contó con la presencia de familiares cercanos de la funcionaria, varios de ellos residentes en la ciudad.
Homenaje familiar y operativo discreto
Villarruel llegó poco antes del mediodía y fue recibida por el párroco Osvaldo Macerola. Su padre, Eduardo Villarruel, tuvo formación militar y participó en la Guerra de Malvinas.
El arribo de la vicepresidenta generó un operativo de seguridad discreto en las inmediaciones de la Catedral. A pesar de la presencia de efectivos custodiando el ingreso al templo, el tránsito en la zona se mantuvo con normalidad.
La dirigente también destacó su vínculo con Rosario y aseguró que la ciudad es su “segunda casa”, debido a la relación familiar que mantiene con la región.
Diferencias con Javier Milei
Al salir de la Catedral, la vicepresidenta mantuvo un breve contacto con la prensa y dejó definiciones políticas que volvieron a marcar distancia con el presidente Javier Milei.
Consultada sobre las internas dentro del oficialismo, Villarruel sostuvo que no participa de las decisiones del Gobierno nacional y señaló que las respuestas deben buscarlas en el entorno presidencial.
Además, se diferenció del estilo confrontativo utilizado por Milei frente a las críticas públicas.
“Yo me manejo con mucho respeto hacia todos los sectores. La convivencia en sociedad debe ser con respeto”, afirmó la vicepresidenta ante los medios presentes.
La frase sobre Adorni
Durante la rueda de prensa, un periodista de El Tres le consultó por el caso que involucra al vocero presidencial Manuel Adorni y las versiones sobre gastos dentro del gabinete nacional.
Fue entonces cuando Villarruel lanzó una de las frases más resonantes de su visita a Rosario: “Estamos todos esperando la declaración jurada de Adorni”.
Ante una repregunta sobre si el funcionario debería renunciar, la vicepresidenta evitó profundizar, sonrió y se retiró del lugar.

